SANTA ROSA ES LORETO Y PUNTO!

CHRISTIAN ZEUS PINASCO MONTENEGRO
Artículo del Periódico Digital LA SELVA
“CONSTRUYENDO FUTURO EN LA AMAZONIA”.
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Santa Rosa es una isla fluvial peruana ubicada a pocos metros de la frontera tripartita entre Brasil, Colombia y Perú, y está entre el estrecho de Nazareth y el río Amazonas. Se estima que apareció alrededor de 1965 al dividirse naturalmente la parte sur de la isla peruana de Chinería, con la que limita por el norte, y por el este limita con las ciudades de Leticia (Colombia) y Tabatinga (Brasil). En esta isla se encuentra el centro poblado de Santa Rosa, el cual, desde el 3 de julio de 2025, con la promulgación de la Ley N.º 32403, se formaliza como distrito de Santa Rosa de Loreto en la provincia de Mariscal Ramón Castilla, dándole vida, partida de nacimiento y vitalidad a una zona olvidada del Perú, lo que además reavivó un antiguo sentimiento de apropiación por parte de los colombianos.

El nombre de la isla se le da en honor a la patrona de América y Filipinas, Santa Rosa de Lima, pues los primeros pobladores, allá por los años 1970, buscaban un nombre para la isla. En ese tiempo, se instaló un puesto de la PNP que trajo una imagen de la santa, lo que fue tomado como señal. Ya en esos años, la isla empezó a ser colonizada por el peruano Aladino Cevallos y, años después, se fundó el pueblo. La isla nació en forma de un playón en verano, y los moradores de Ramón Castilla lo aprovecharon sembrando frejoles. Años posteriores, el terreno fue creciendo en forma de barrizales donde sembraron arroz, y otra parte se convirtió en un cañaveral. Así, poco a poco se fue poblando por familias que se dedicaban a la agricultura, pero no estaban organizadas como comunidad, ya que durante la época de creciente algunos regresaban a sus comunidades de origen, huyendo de las inundaciones estacionarias que existen en la Amazonía en tiempos de lluvias.

En el año 2024, un funcionario de la cancillería colombiana expulsó al alcalde delegado en un evento público en la ciudad de Leticia, donde se desconoció la soberanía peruana sobre la isla. Ante el reclamo emitido por el Gobierno del Perú, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia pidió disculpas a su par peruano por el exabrupto de su burgomaestre.

Sin embargo, en una fecha tan conmemorativa como el 5 de agosto de 2025, al celebrarse la llamada «Revolución de Iquitos», —fecha que tiene un profundo significado histórico para Iquitos y Loreto, pues en ese mismo día, el 5 de agosto de 1921, estalló la rebelión dirigida por Guillermo Cervantes, un levantamiento que reclamaba justicia, autonomía y defensa del territorio amazónico frente a decisiones del poder local y nacional—, se reavivó la controversia. En aquel 5 de agosto de 1921, un puñado de oficiales del Regimiento “Cazadores del Oriente N.º 17”, al mando del Capitán Guillermo Cervantes Vásquez, se alzó en armas contra el gobierno del presidente Augusto B. Leguía, detuvieron al Prefecto, al jefe militar de Iquitos y al jefe del regimiento; luego, junto a un grupo de ciudadanos civiles, constituyeron el Comité Revolucionario, dejando en este acto una huella imborrable en los loretanos patriotas.

Empieza este asunto espinoso, que toca fibras nacionalistas, cuando en una conferencia de prensa el presidente colombiano, exguerrillero de su país, Gustavo Petro, desconoció unilateralmente la soberanía peruana sobre la isla Santa Rosa, señalando que nos hemos “apropiado por ley al ponerla como capital de un municipio en un terreno que debe pertenecer a Colombia”. Pero lo que este sujeto —que no respeta la democracia y menos la diplomacia— no expone, es que Leticia era peruana y fue entregada por la mezquindad de los peruanos aristócratas, los políticos traidores y la burguesía elitista limeña de aquellos años. Esa área de tierra peruana fue entregada en 1933 en virtud del Tratado Salomón-Lozano, firmado el 22 de marzo de 1922, pero las componendas ya se conocían meses antes. Un documento dirigido a los oficiales que vinieron a sofocar el alzamiento de Cervantes ya reiteraba este problema.

Es decir, por un puñado de monedas —para ser exactos— se entregó Leticia a los colombianos a cambio de una indemnización de 7.000.000 de soles peruanos, que se abonaron luego de que los congresos de ambas repúblicas aprobaron el tratado. Así, la traicionera Cancillería peruana pactó con la de Colombia y cedieron la región del Putumayo. El dinero abonado fue producto de la indemnización de los Estados Unidos, que buscaba compensar a Colombia por haberle quitado en 1903 la provincia del Darién, actualmente República de Panamá, para construir su famoso canal, que hoy mismo está en bronca con los chinos.

Es decir, no solo estos parceros han penetrado Loreto y el país con sus sicarios y prestamistas del goteo, sino que históricamente nos arrebataron territorio peruano a costa de negociaciones bajo y sobre la mesa, favoreciendo a terceros en perjuicio, una vez más, de los loretanos. Por eso existe rebeldía impregnada en la sangre del pueblo ante un Perú indolente y traidor. Por eso aflora siempre ese sentimiento de desprendernos del Perú, y ese deseo sellado en nuestro escudo de Maynas que indica: “Solo tus hijos harán tu grandeza”.

Hoy, una vez más, se pone a prueba ese sentimiento que los jóvenes debemos defender. Porque es el futuro de nuestros hijos. Defender —con nuestra propia sangre si fuera necesario— ese territorio llamado “Santa Rosa de Loreto”, para que no nos lo arrebaten como a Leticia y otros más.