Víctimas o cómplices?: la Falacia del “Vox populi, vox stultus”.

✍️ Econ. Christopher Martin Arana Romero

Artículo del Periódico Digital LA SELVA
“CRÓNICAS IMPOPULARES”
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En definitiva, la crisis política que se está viviendo en el Perú ha adquirido matices realmente lisérgicos. Un grupo de jóvenes autodenominada “Generación Z”, sale a protestar contra el Gobierno por el preocupante nivel de inseguridad ciudadana en el país.

Sus peticiones como el de la vacancia presidencial y el cierre del Congreso en conjunto, solo denotan que estos nunca se han dado el trabajo de leer al menos una hoja de nuestra Constitución. Como la torpeza política de Dina Boluarte ya hacía insostenible su permanencia, el Congreso tiene el gesto político de vacar (sin realmente tener argumentos concretos. La “incapacidad moral” es más una percepción que algo fáctico) a la Presidente Boluarte en tiempo récord.

Como estipula la Constitución, ante el desafuero de Dina, asume quien hasta ese momento era Presidente del Congreso en funciones. Sin embargo, esa minoría bullanguera, pedía que el Congreso se autocensure y cierre, lo cual es una figura constitucional que no existe en nuestra Carta Magna, la cual (felizmente) no se rige por lo que opinen las masas (sino, hace ratos nuestra moneda no valdría nada).

Así, bajo argumentos tan absurdos como imputaciones aun sin condena al actual mandatario, salen en una marcha absurda que para lo único que sirve es para sembrar zozobra en la población que sí quiere seguir trabajando y produciendo para su desarrollo y del país.

Existen muchas falacias y medias verdades detrás del descontento de esas minorías que hacen más bulla que propuestas concretas; pero sobre todo, se nota la vil manipulación de los mismos mercenarios de la miseria que vienen promoviendo el caos en el país desde hace 20 años.

Una de estas falacias, es el pensar que el cambio de Presidente y cierre del Congreso (lo cual es un soberano dislate sin pie ni cabeza jurídica) se traduciría en una solución inmediata para el problema de la inseguridad ciudadana.

En el colmo de la estulticia, proponen que estos procesos sean liderados por gente de pensamiento progresista e izquierdista, que son justamente los que no solo siempre se oponen a que las normas sean más drásticas contra los delincuentes; sino que desde el gobierno de Valentín Paniagua (cuando nos bajamos los pantalones frente a la Corte Interamericana de Derechos Humanos-CIDH) han debilitado las normas que justamente permitían luchar con mayor rigor y eficacia contra los delincuentes y terroristas. Son los mismos que han creado el andamiaje legal que ha fortalecido al crimen organizado y a la delincuencia común, porque les da una serie de garantías que les pone incluso por encima del ciudadano de bien.

Porque aunque uds no lo crean, los delincuentes cuentan con una serie de garantías constitucionales que los amparan, y el cumplimiento de las mismas, son estrictamente revisados por la CIDH… Ay!!! De aquel policía o ciudadano, que ose tocar aunque sea con el pétalo de una rosa a un violador, asesino o asaltante, lo que le esperan son años de juicios y una segura condena por “abuso de autoridad”.

La verdad es que parte de los impuestos de los contribuyentes (me refiero a quieres realmente pagamos nuestro impuesto a la renta, no esos que creen que por pagar el IGV de un chicle ya les hace aportantes), se va para la manutención de la lacra social delictiva que están en las cárceles.

Indignante saber que con nuestros impuestos, por ejemplo, estamos dando de comer, atención médica y hasta visitas conyugales al “Asesino de la bicicleta”, aquel que secuestró, violó y quemó viva a una niña de 12 años; cuando lo más lógico era que sea ejecutado en la horca (porque hasta una inyección letal sería hacerle un favor a esa escoria).

Pero, lo cierto es que el trasfondo de toda esta tole tole, no existe otro propósito que el generar las condiciones para darle fuerza a ese sector político que desde hace más de 20 años viene queriendo hacer del Perú un país fallido como Bolivia, Colombia y Argentina (antes de Milei).

De ahí que vemos esos mismos rostros que nos endosaron primero al cleptómano de Toledo, luego a la coimera de Susana Villaran, después a Ollanta Humala con ahora prófuga esposa y, finalmente (para el colmo de la desgracia) al impresentable de Pedro Castillo con su vice Presidenta Dina (sí, ellos eligieron a Dina)… y así se las dan de “Autoridades morales del país”… fuera de acá lilipendos.

Lo más trágico de esto, es que las masas una vez más se comen estos cuentos, y sin importar la edad que tengan bailan como marionetas al son de los hilos de su propia ignorancia, que son movidos por estos titiriteros rojos… de ahí que más que “Vox populi, vox Dei”, diría “Vox populi, vox stultus”.