JOSÉ JERÍ Y SUS DESAFÍOS

✍️ Héctor Peña Torres

Artículo del Periódico Digital LA SELVA
“VOZ PROPIA”
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El congresista de la república, José Jerí Ore, tras la vacancia de Dina Boluarte, asumió interinamente la presidencia del Perú, generando críticas y expectativas en torno a él, especialmente por las denuncias que obran en su contra, como la referida al delito de abuso sexual que habría cometido en contra de una mujer.

El abogado de 38 años, se ha convertido en el centro de atención de todos los peruanos, porque, por el tema de sucesión constitucional, ocupa el cargo político más importante del país, y se espera que esté a la altura de las circunstancias para enfrentar con éxito a las organizaciones criminales, que en los últimos años vienen asesinando a miles de peruanos, entre ellos transportistas y artistas que opusieron tenaz resistencia a las extorsiones o cobro de cupo de peligrosos y crueles hampones.

Desde ahora se impuso estado de emergencia en Lima y Callao con lo cual se busca realizar una ofensiva tenaz y eficaz contra la inseguridad ciudadana. El mandatario está convencido de que esta iniciativa sí va a tener resultados muy positivos en el menor plazo posible, tal como es el deseo de la ciudadanía en general.

El estilo de gobierno de Jerí Ore es materia de análisis respecto a la eficacia que vaya a tener en la reducción de los altos índices de criminalidad en el país. Hay de los que aseveran que ese plan fracasará porque no fue diseñada con las más audaces estrategias de inteligencia. Mientras que vemos, igualmente, a quienes saludan la decisión y piden respaldar al dignatario en la toma de las más importantes decisiones en beneficio de una nación viviendo una de sus peores crisis políticas.

Sea como sea, el presidente de transición quiere dar señales de que está mejor preparado y organizado para solucionar muy efectivamente nuestras principales demandas y exigencias, y continúa, por ende, poniendo en escena métodos efectistas para imponer “una imagen de estadista” al servicio de los intereses de los peruanos.

Por lo demás, lejos de sus poses demagógicas y fríamente calculadas, José Jerí tiene que poner en práctica aquello que dice “más acción y menos palabras”. Se entiende que trata de marketearse como un político de alto nivel, preparado para las circunstancias más difíciles y en contacto muy directo y empático con la gente-. No quiere desaprovechar la inesperada oportunidad, surgida de la caída de Dina Boluarte, quien creyó que iba a gobernar hasta julio del próximo año. Probablemente no quiso nunca entender que el congreso le iba a dar la espalda cuando las papas estaban quemando, por decirlo de alguna manera.

Finalmente, Jerí Ore, que no tiene trayectoria como hombre de leyes, deberá hilar fino para llevarse bien con este parlamento, donde no caben las lealtades, particularmente en un contexto electoral. De lo contrario, podría recibir el mismo trato que le dieron a la mujer que también, por cosas de la vida, llegó a la Casa de Pizarro, luego que este pretendiera concretar un golpe de estado. Iremos viendo cómo evolucionan las cosas desde la perspectiva y la visión política de un parlamentario que llegó a la cima del poder, de un momento a otro, en un abrir y cerrar de ojos, entre gallos y medianoche, por hechos fortuitos que aparecieron en nuestra raquítica democracia.