Historia de Guillermo Bermejo

✍️ Dante Bobadilla

Artículo del Periódico Digital LA SELVA
“RESPETADA OPINIÓN”
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A nadie debería sorprender la sentencia contra Guillermo Bermejo por pertenecer a un grupo terrorista. Era un hecho bastante conocido. Hace más de diez años que está en la mira de la DIRCOTE y su juicio también cumple ya una década. Pero todo tiene su final.

Para lo que puede servir este suceso mediático es para confirmar, una vez más, hasta dónde el terrorismo logró infiltrarse en las organizacoines políticas y -triste y finalmente- en el propio aparato del Estado, llegando incluso a la presidencia de la República. Porque nadie debe ignorar que Pedro Castillo era un sindicalista magisterial del ala senderista. Tuvimos pues a un remanente de Sendero Luminoso en el poder. A eso llegó la estupidez de este país en su «fiesta democrátrica» signada por el odio y el engaño, pues muchos se pasaron las primeras dos décadas de este siglo adoctrinando al pueblo en el odio al fujimorismo como el único mal que acechaba al país.

Y cuando digo «muchos» me refiero a muchos. Empezando por el mismísimo Mario Vargas Llosa, primer odiador del país contra el fujimorismo y, tras él, toda una larga lista de vendehumos y poseros de larga estirpe, nobleza caviar y fina alcurnia, quienes escogieron el antifujimorismo como bandera de dignidad y corrección política, sin importarles acabar en la misma sentina ideológica que la izquierda. Por supuesto, ya no hablemos de los pelagatos de los medios que también se pusieron su vincha de «Fujimori nunca más» y de «No a Keiko» en cada campaña electoral, dejándole el espacio abierto a la izquierda.

Esta patología histérica del antifujimorismo se llenó, como suele ocurrir, de mitos, leyendas negras y falsas verdades que fueron convirtiéndose en certezas para el imaginario colectivo. Luego se sumaron campañas de judicialización y lapidación mediática. La radicalización enconada de este enfrentamiento entre un pálido fujimorismo electoral que sobrevivía clandestinamente y el brutal antifujimorismo dominante acabó siendo el mejor aliado de los remanentes de Sendero Luminoso y el MRTA.

Este fue el objetivo de la izquierda caviar oenegera, académica y farisea que montó la CVR, donde no tardaron en buscar subterfugios teóricos para justificar el terrorismo mientras condenaban a Fujimori sin ambages. Siempre se advirtió que tras la CVR se iniciaba una nueva etapa del terrorismo que consistía en a) lavarle la cara a la izquierda (de donde surgió el terrorismo), b) Señalar a las FFAA y a Fujimori como los auténticos perpetradores de «graves violaciones a los DDHH», c) iniciar la guerra jurídica para derrotar y humillar a los vencedores del terrorismo, d) iniciar la nueva etapa de adoctrinamiento ideológico logrando establecer en la mente de los peruanos que el principal enemigo era el fujimorismo.

Como resultado de esta aberración política y sociocultural llegamos a las elecciones del 2021, donde un insignificante ignorante salido de las cloacas sindicales de la facción senderista magisterial resultó imponiéndose a Keiko Fujimori, corroborando que el voto es irracional y que la democracia tiene fallas profundas de concepto.

Pero por supuesto que Pedro Castillo no es el primer senderista que llegó a infiltrar el Estado. Es solo el caso más grave. Ya desde el 2006 el Congreso se vio invadido de senderistas gracias a la ola del Socialismo del Siglo XXI y los dineros del chavismo apoyando a Ollanta Humala. Así llegaron las narcococaleras Elsa Malpartida y Nancy Obregón, implicadas también en terrorismo junto a Guillermo Bermejo, quien sería «asesor» de la Malpartida en el Congreso. ¿Asesor de qué si Bermejo no tiene estudios superiores?

Así el Congreso se llenó de extremistas de izquierda y senderistas de nuevo cuño actuando como congresistas y «asesores». Incluso de condenados por terrorismo, como fue el caso de Maria Elena Foronda quien tuvo el cuajo de contratar como «asesora» a la condenada por terrorismo Nancy Madrid. Pero nada de esto alertó a los partidos democráticos ni a los medios preocupados más en seguir en la guerra al fujimorismo, pues eso vende.

Y como todo iba viento en popa para el senderismo y el emerretismo, viendo el ejemplo de Pedro Castillo y Perú Libre, pues decidieron armar sus partidos para postular a la presidencia. Así fue que Guillermo Bermejo ya se alistaba a postular. Y yo no dudo para nada que hubiera estado entre los favoritos. Y si no lo condenaban, hasta podría haber sido electo presidente en el 2026. Porque así de enfermos estamos en este país de iletrados y adoctrinados.

Fuente: Facebook Dante Bobadilla