
El Gobierno de José Jerí evalúa imponer un toque de queda en Lima y Callao como parte del estado de emergencia. La medida, impulsada por el ministro del Interior, busca frenar el avance de la delincuencia, pero ha generado fuertes divisiones.
Mientras algunos alcaldes, como el de Jesús María, respaldan la propuesta por seguridad, otros —como los de Rímac y Surco— la rechazan por su impacto económico. Gremios advierten que restringir la movilidad podría ser “la estocada final” para miles de negocios.