Y el Congreso no termina de dar vergüenza

✍️ Dante Bobadilla

Artículo del Periódico Digital LA SELVA
“RESPETADA OPINIÓN”
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Primero, es impresionante ver la clase de gentuza que los partidos son capaces de convocar para llenar sus listas electorales, particularmente los partiduchos de izquierda. Luego, es aun más impresionante ver hasta qué nivel pueden degradarse los empleados de cada congresista, quienes no solo aceptan tareas banales como cargarles el bolso a la congresista sino incluso tareas indignas.

Uno no termina de entender cuál es la justificación para que cada congresista tenga un valet de empleados a su dedicación exclusiva, como si fueran aristócratas de la Inglaterra victoriana. La excusa de que son «asesores» que los ayudan en sus proyectos ha quedado desvirtuada numerosas veces en las que se ha descubierto que en realidad contratan a cualquier pelagato al que luego podrán mocharle el sueldo, en una especie de convenio oscuro entre sinvergüenzas que se ponen de acuerdo para robarle al Estado. Y lo peor es que no se conforman con tener uno o dos chupes a su servicio, sino que se han autorizado la contratación de hasta siete por congresista, con lo que la cantidad de inútiles que giran alrededor de los congresistas asciende a 910 pelagatos, irrogando un gasto de alrededor de siete millones mensuales en mandaderos, chupamedias, huelepedos y hasta de amantes que no le aportan ninguna calidad ni mejoría al Congreso.

Pero lo que más molesta es que nada de esto es nuevo, sino que se repite una y otra vez en cada período legislativo. Todos los congresos han pasado por lo mismo haciendo famosos a congresistas pichiruchis que de otro modo habrían pasado por el palacio legislativo en total anonimato. ¿Pero se ha tomado alguna medida al respecto? No. Nadie ha hecho nada por remediarlo. A nadie le conviene que le recorten sus privilegios y cuchipandas.

El repudio que merece el Congreso no es solo por la clase de leyes populistas que dan sino por la inconducta de sus miembros. La única gran pregunta que cabe acá es ¿quién le pone el cascabel al gato?

Fuente: Cuenta de Facebook de autor.