ESCÁNDALO: DEL AUTOR DE LOS MOCHA SUELDOS, LAVA PIES Y ROBA LUZ LLEGAN LOS MOCHA UÑAS - UN ECONOMISTA LORETANO QUE ES CHEF PRIVADO DE CONGRESISTA DE IZQUIERDA Y OTRO ASESOR QUE ES SU PEDICURISTA

La congresista Lucinda Vásquez Vela, elegida por Perú Libre y actualmente en el Bloque Magisterial, vuelve a ser protagonista de un escándalo que provoca indignación y asco en partes iguales. Un reportaje del programa Cuarto Poder ha puesto al descubierto un nivel de abuso y degradación que raya en lo grotesco. Imágenes difundidas muestran que asesores y auxiliares de su despacho no están ahí para servir al país, sino para servirle a ella… literalmente. Entre ellos, un economista loretano, Willer Sajamí Collantes, que cobra del Estado pero que, según el reportaje, se desempeña como su cocinero personal. En otras tomas, otro asesor, identificado como Edward Rengifo Pardo, aparece en las oficinas del Congreso —sí, las mismas que pagamos todos— agachado, con su credencial y cintillo que dice CONGRESO DE LA REPÚBLICA, ejerciendo de pedicurista de la parlamentaria, mientras ella, desparramada en un sillón, conversa por teléfono con los pies sobre el regazo del asesor.

La fotografía, tomada el 6 de noviembre del año pasado, muestra una escena que repugna. No hay forma de justificar lo injustificable. Una congresista, elegida para fiscalizar, legislar y representar al pueblo, convierte su oficina en un spa y su personal en sirvientes. Las imágenes no dejan lugar a dudas: la congresista, que en el hemiciclo suele ser captada durmiendo o distraída, vive su propia versión del poder, entre desayunos preparados por su asesor y cuidados personales dignos de una reina. Cuando fue abordada por la prensa, apenas balbuceó un “es falso”, sin argumento alguno, sin mostrar vergüenza, sin ofrecer una sola explicación a los peruanos que pagan su sueldo y el de sus “asistentes de confianza”.

Pero lo que más duele y ofende a Loreto es ver a un loretano como Willer Sajamí —economista, con aspiraciones políticas, que incluso quiso candidatear al Gobierno Regional por Perú Nación— rebajado a esa condición servil. Un supuesto líder social que en su tierra se mostraba como defensor del pueblo, pero que en Lima aparece ante cámaras sirviendo el desayuno a su jefa congresista en pleno horario laboral, el 19 de enero del 2023, a las 9:03 de la mañana. No estaba trabajando para el país. Estaba cocinando para quien lo contrató. ¿Qué clase de ética, de dignidad, o siquiera de respeto por sí mismo queda en alguien que acepta ese papel?

El silencio del Congreso y de la propia Vásquez solo agrava el repudio ciudadano. No se trata ya de los mocha sueldos, ni de los que roban luz, sino de una nueva categoría que parece hecha a su medida: los mocha uñas. Porque sí, ahora los despachos parlamentarios sirven para cortar uñas, dar masajes y preparar desayunos personales. Y todo con dinero público. Es una vergüenza nacional, un insulto a la función pública y a los millones de peruanos que luchan por sobrevivir.

No hay derecho, ni moral, ni justificación posible. Hemos tocado fondo. Mientras el país se desangra entre extorsiones, asesinatos y corrupción, en el Congreso algunos se dedican al ocio y a los caprichos más ridículos, sostenidos por nuestros impuestos. Es hora de que alguien ponga un alto. Que se acabe esta farsa, esta burla al pueblo. Porque estos personajes —la congresista abusiva y los que se dejan humillar por conveniencia— ya no merecen ni un día más dentro del Estado. No representan al Perú. Lo avergüenzan..