
✍️ Enrique Rodríguez Morales
Artículo del Periódico Digital LA SELVA
“AMAZONIA ENCENDIDA”.
❇️❇️❇️❇️❇️❇️❇️❇️❇️❇️❇️❇️❇️❇️❇️❇️❇️❇️
Yo apoyo la justa protesta de la generación Z. Y voy a decirlo con toda claridad: creo que la juventud nos está dando una lección de civismo, de valor, de hormonas que las otras generaciones no la dan.
Puede salir un almirante hablando babosadas, acusando a los estudiantes de San Marcos de terroristas. Bien pelotudo el señor… No sabe lo que está hablando. Yo le digo: ya quisiera la Escuela Naval haber tenido un premio Nobel, historiadores, científicos sociales o sabios de ciencias y letras como puede mostrar San Marcos.
No podemos comparar el entrenamiento del almirante con la sólida formación que da San Marcos.
Y no puedo olvidar que la Marina expulsó tres veces a Miguel Grau, lo metió preso y quiso fusilarlo…
Miro al almirante y pienso que ¡gracias a Dios que el Huáscar está en Chile! Acá ya lo hubieran vendido como chatarra, como fue el caso del histórico crucero Lima y la torpedera Rodríguez.
Volviendo al punto: yo he estudiado en San Marcos, y sé que en San Marcos está todo el Perú. Hay gente que tiene dinero al lado de chicos de hogares humildes o de provincias olvidadas.
En San Marcos aprendes a amar al Perú, a ver su potencial, a soñar con la construcción de una sociedad libre, moderna y exitosa.
San Marcos es la universidad más importante del país, la Decana de América, y con alto nivel de investigación científica, como demuestra la Facultad de Medicina de San Fernando o descubrimientos como Caral.
Pero miles de estudiantes sanmarquinos, que van con esfuerzo a la universidad, pueden morir en un ataque sicario a un microbús.
Esos chicos salen a estudiar, ruegan al cielo que no les pongan una pistola en la cabeza para robarles la laptop que su familia compró a plazos, o que no les peguen un tiro para robarles el celular y la mochila, o que al regresar a casa no sean asaltados a una cuadra de su hogar y obligados a pagar tres soles diarios como extorsión.
Esa es la realidad, porque un Estado corrupto, incapaz e ineficiente se ha vuelto cómplice de las bandas criminales, muchas de ellas integradas por policías.
Estos jóvenes, víctimas de la realidad actual, salen y protestan legal y legítimamente. Pero entonces aparece un viejo idiota y les dice que si protestan, son terroristas.
Miro en TV al almirante fronterizo y pienso en el maestro Manuel González Prada y su sentencia histórica: “¡Los viejos a la tumba, los jóvenes a la obra!”, del Discurso en el Politeama, pronunciado el 28 de julio de 1888.