
✍️ Dante Bobadilla
Artículo del Periódico Digital LA SELVA
“RESPETADA OPINIÓN”
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A manera de trivia de fin de semana, acá les comparto el que fue mi primer artículo sobre política publicado en noviembre del 2001 en la revista SurInfoNetwork, uno de los primeros medios digitales bilingües que apareció a inicios de siglo con sede en Canadá. Recordar es vivir. Así era el Perú en aquellos días. Especial para los jóvenes.
En la mañana un periodista radial termina de leer los titulares del día y expresa su desazón con esta frase: “Si Ripley hubiera escrito en el Perú, habría sido un escritor costumbrista”. Se refería a ese marco de noticias insólitas que configuran el cuadro del Perú actual: Una bailarina de cabaret es filmada ingresando a las 2 de la madrugada a la Base Naval del Callao, sitio de reclusión de Vladimiro Montesinos y Abimael Guzmán; un Ministro de Estado llama “caníbales” a los principales líderes de la oposición; el Congreso de 120 representantes acaba de conformar su Comisión Investigadora #109, para investigar lo que hacen las otras 108 comisiones investigadoras. Y así por el estilo.
Mientras todo esto ocurre, el presidente Toledo se hace condecorar por la Marina de Guerra, a través de su Ministro de Defensa, y vuela en su avión presidencial escoltado por cuatro cazas Mig 29 a inaugurar una conferencia de ejecutivos en Chiclayo, donde es recibido con Banda de Honor, de acuerdo al nuevo estilo presidencial. Días atrás una importante revista graficaba las costumbres del Presidente: se levanta a las diez de la mañana, empieza a despachar a las once y media, llega con dos horas de retraso a todas sus reuniones, rechaza el whisky si no es etiqueta azul y se ha fijado el exorbitante sueldo mensual de US$ 18,000 “para evitar la corrupción”.
Pero más allá de lo anecdótico que puede resultar la personalidad del Presidente Toledo, en estos cien días iniciales el país ha cambiado poco o nada. A diferencia de los gobiernos anteriores que aprovecharon la llamada “luna de miel” entre el elegido y la ciudadanía, para trazar de inmediato la senda por la cual iban a transitar en adelante, Toledo no ha planteado prácticamente ninguna reforma. Iniciando su mandato, la novedad más notable fue no incluir a ningún militar en su gabinete y anunciar la reestructuración de las Fuerzas Armadas, con lo cual dejó en claro que el poder militar estaba en manos civiles, rompiendo así con una costumbre que se había hecho tradición en la política peruana: la de llevar militares al gabinete como pólizas de seguro. A renglón seguido habría que mencionar el éxito de la misión emprendida por Javier Pérez de Cuellar, que alcanzó a recaudar poco más de mil ochocientos millones de dólares, cifra importante para la economía del Perú, en un acuerdo de cooperación internacional encabezada por España. Dejando atrás estos hechos concretos, lo demás sigue siendo retórica y promesas de un futuro próspero.
Las principales noticias generadas por el Ejecutivo en los últimos días han estado relacionadas más con escándalos que con proyectos. Presionado por la crítica generalizada que iba en aumento, Toledo se vio obligado a rebajar su sueldo a US$ 12,000 así como el de sus ministros. Pero a ello le han seguido las acusaciones de nepotismo por la contratación de dos sobrinos con sueldos que irritan la sensibilidad de un pueblo que vive con menos de 200 dólares al mes. Las críticas y cuestionamientos motivaron el tartamudeo de más de un ministro de estado y respuestas tan disímiles como contradictorias.
Al cabo de cien días, Toledo ya consiguió su primera marca histórica: el índice más bajo de aprobación de un nuevo gobierno. Las encuestas revelan un magro 34% de aceptación y un rotundo 53% de rechazo a la conducta del Presidente. Con un discurso plagado de espectaculares promesas y expectativas milagrosas, Toledo consigue entusiasmar al auditorio de empresarios que lo aplaude con cautela. En seguida se despide y parte hacia Nueva York para participar en la Asamblea de Naciones Unidas, llevando como equipaje personal su trasnochada propuesta de disminución de gastos militares, justo ahora, cuando más y más países se involucran poco a poco en una nueva guerra mundial. Mientras tanto, el Congreso Nacional debate si se contratan o no a cuatro modelos, ex reinas de belleza, para que laboren como anfitrionas en el recinto parlamentario. En las calles no cesan las marchas de ex trabajadores despedidos por el régimen anterior pidiendo su reposición, incluso en empresas que ya no existen. En el interior del país los paros regionales se convocan en una extraña competencia por las más extravagantes razones. Lo cierto es que mientras el avión presidencial se pierde de vista, los peruanos sienten que han perdido la última nave de esperanza de su prolongado naufragio.
Fuente: Facebook de autor.