
✍️ Dante Bobadilla
Artículo del Periódico Digital LA SELVA
“OVEJA NEGRA”
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2025 marca el fin del predominio que la izquierda en la región. Los ciudadanos de varios países han terminado hartos de las políticas de izquierda y de su fracaso. Al arrollador triunfo de Javier Milei en Argentina, en el 2023, le han seguido este año el triunfo de Daniel Noboa en Ecuador, Rodrigo Paz en Bolivia y José Antonio Kast en Chile, todos de derecha. Así resultaron derrotados el kirchnerismo peronista en Argentina, el correísmo en Ecuador, el socialismo evista en Bolivia y el comunismo en Chile.
Pero no se trata solo de derrotas electorales sino de derrotas aplastantes. Una señal de que los pueblos se hartaron de las promesas del socialismo y de la miseria que genera. En Argentina dejaron 50% de pobreza y una deuda pública superior al 85% del PBI, es decir, un país quebrado. Bolivia es un caso similar, donde la falta de divisas hacía imposible la importación de combustible y otros bienes. En Chile la izquierda hartó a la gente desde el estallido social de octubre 2019. Tuvieron el desatino de elegir presidente a uno de esos tirapiedras octubristas, un bisoño Gabriel Boric que acabó por las patas de los caballos en el poder.
Además de todo esto, los países que aún tienen gobiernos de izquierda la ven difícil. Cuba ya está en crisis terminal, y esta vez no tiene quién corra en su ayuda. Le han cerrado el paso tanto a Maduro como a Sheinbaum para que no siga enviando petróleo al régimen cubano y así dejar que termine de colapsar. En la isla no hay energía eléctrica ni agua ni alimentos ni medicinas. Las protestas crecen, pero son reprimidas salvajemente.
Venezuela es otro fracaso absoluto. Ya lo era antes de la muerte de Hugo Chávez, del mismo modo en que la crisis de Cuba era anterior a la muerte de Fidel Castro. Tanto Cuba como Venezuela agonizan en una crisis que tiene décadas, pero se mantienen en el poder gracias a la dura represión de sus dictaduras. A la población solo le queda emigrar o morir. Ambos países han provocado las mayores crisis humanitarias de la historia de Latinoamérica.
Colombia no se queda atrás bajo el gobierno del socialista Gustavo Petro, quien viene protagonizando un enfrentamiento con el Legislativo para poder subir los impuestos que le permitan financiar su gasto público. Además, las guerrillas se han fortalecido y el terrorismo ha vuelto a aparecer. El negocio de la droga va viento en popa gracias a su alianza con Maduro.
En todo este panorama sombrío el Perú luce como un faro de esperanza. En el Perú todas son buenas noticias. Acabamos el año con un crecimiento superior al 3.5% batiendo récord de exportaciones. La agroindustria ha expandido su mercado por Asia y Europa. El empleo ha crecido, las inversiones se incrementaron y nuestra moneda es la más fuerte.
Esperemos que los peruanos sigan en la ola de los gobiernos de derecha y no vuelvan a cometer el error de elegir a un ignorante de izquierdas que nos haga retroceder.