FAP "A TODA MÁQUINA"

✍️ Enrique Rodríguez Morales

Artículo del Periódico Digital LA SELVA
“AMAZONIA ENCENDIDA”.
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“La guerra es demasiado importante como para dejarla en manos de los militares”. Esta sentencia del premier francés Georges Clemenceau, en vísperas de la Primera Guerra Mundial, cobra hoy en el Perú una dramática vigencia.

Los generales de la FAP han decidido comprar en US$ 3,500 millones de dólares 24 aviones Saab JAS 39 Gripen (E/F). Es decir, cada juguete nuevo nos costará US$ 146 millones de dólares.
Según algunos especialistas, el valor de cada avión ronda los US$ 120 millones de dólares por unidad, incluyendo armamento, simuladores y soporte logístico.

S.E.U.O., hay una diferencia de US$ 26 millones por aeronave. Más aún, si seguimos explorando el mercado de armas de guerra, descubrimos que con esos US$ 3,500 millones la FAP podría comprar 110 MIG 35 o 60 Sukhoi 35, naves con las que nuestros pilotos están familiarizados.
Pero al margen de las cifras, esperamos que los aviones se compren con armamento y la aviónica, que es el «cerebro» y los «ojos» del avión, para que el piloto pueda detectar blancos, apuntar armas, volar en formación y ejecutar maniobras de combate.

Insistimos en esto para que no se repita la historia de Alan García, que además de cederle (por millones de razones) a Arabia Saudita el 50% de la flota de Mirage 2000 comprados por Belaúnde, los aviones que llegaron al Perú no tenían armas ni aviónica.

«La FAP tiene el Aero Club más caro del mundo», dijo en ese momento Richard Webb, asegurando que los aviones de combate solo servían de paseo porque no tenían ni baladoras.
Otro caso de corrupción fue la compra de los aviones viejos durante la guerra del Cenepa. Los aviones se caían solos, como lo comprobó una comisión parlamentaria de la época, y todos los generales de la FAP, funcionarios del MEF y del Banco de la Nación terminaron presos.

Los generales FAP deben tener millones de razones técnicas para ir «A Toda Máquina» con esta millonaria compra, pero hay que decirles que suena raro comprar a precios exorbitantes una flota de aviones no probados en combate, con tecnología dudosa y códigos de desactivación de la OTAN, que eventualmente no van a funcionar si la UE no quiere que funcionen.

Además, se trata de un error militar grave si se toma en cuenta que Colombia, que está reclamando la isla de Chinería y Santa Rosa, y Brasil, que nos disputa el control del Yavarí y el canal interoceánico del Amazonas, tienen el mismo modelo de avión.
Los generales de la FAP, desesperados por comprar antes de pasar al retiro, están jalados en el curso de Seguridad Nacional y Guerra Aérea.