La señora Gloria, pese a los dolores y la enfermedad, recorre las calles vendiendo detergente para ganarse la vida de manera honesta. Con esfuerzo diario, lucha contra las adversidades para llevar el pan a la mesa de su hogar.
Además, busca recaudar dinero para cubrir los gastos de los útiles escolares de su menor hija, quien la acompaña durante su jornada de trabajo. Ambas caminan juntas en este esfuerzo constante por salir adelante.
Su historia refleja el amor, el sacrificio y la fortaleza de muchas madres que, día a día, se ingenian para sostener a sus familias. Se le puede encontrar en la esquina de las calles Condamine con Loreto.