EL TSUNAMI NARY PINASCO CONGRESISTA

✍️ CHRISTIAN ZEUS PINASCO MONTENEGRO

Artículo del Periódico Digital LA SELVA
“CONSTRUYENDO FUTURO EN LA AMAZONIA”.
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La verdad es que en esta oportunidad careceré de objetividad, porque no solo voy a hablar de mi hermana, sino de una persona que me acompañó toda mi vida desde pequeño, como aquella vez en que ella actuó de Mujer Maravilla y a mí me vistieron de Superman. Seguramente yo tenía tres años y no recuerdo ese momento con nitidez, y las fotos familiares de aquella época se perdieron en el tiempo.

Nary Pinasco Montenegro es una mujer loretana que nació en el seno de una familia trabajadora. Cuando éramos pequeños —lo digo por mí, que tenía poco más de un año— mi madre decidió separarse de mi padre, porque era un hombre violento; mis hermanos recuerdan mejor esos momentos. Después de vivir a media hora de la plaza Clavero, nos mudamos a la calle Celendín, luego a la calle Diego de Almagro 735, donde pasamos nuestra infancia y parte de la adolescencia. Más adelante nos trasladamos al asentamiento humano América, en el distrito de San Juan Bautista. Recuerdo ese momento cuando acompañamos a mi mamá y a mis hermanos mayores. Esa conquista fue una invasión a terrenos del INIA; allí vivimos, y Nary pasó casi toda su vida en el distrito de San Juan Bautista, hasta que se separó de su esposo. En San Juan, la casa está a cinco minutos del aeropuerto de Iquitos. Ese entorno permitió conocer desde muy temprano la realidad cotidiana de la gente: caminar largas distancias, jugar descalzos, y aprender desde la experiencia el valor del esfuerzo, el trabajo, el estudio y, principalmente, la resiliencia.

Nary es licenciada en Administración de Empresas, magíster en Gestión Pública y cursó exitosamente estudios de MBA en una prestigiosa universidad norteamericana del estado de California.

Naryta, como le decimos en la familia, o también Enana o Ñañita, siempre fue trabajadora. Antes de cumplir 18 años ya había laborado en diferentes lugares. Recuerdo que, cuando yo era adolescente, trabajamos juntos en una distribuidora de conservas: yo era vendedor y ella estaba en el área administrativa. Era una marca nueva que recién se introducía en el mercado; hoy la veo en un centro comercial y recuerdo esa etapa de mi vida. A lo largo de su trayectoria profesional ha acumulado 20 años de experiencia en el sector privado, liderando el área financiera del grupo CPM. Los primeros años fueron difíciles para todos; nos costó lágrimas y recursos aprender, pero hoy puedo decir que ella fue un pilar fundamental, junto a mi esposa, en la construcción del grupo empresarial. También trabajó cinco años en la administración pública, en lo que fue el INRENA, lo que le permitió conocer de manera directa el funcionamiento del Estado y la dinámica empresarial.

Emprendió diversos proyectos de manera personal y, durante la pandemia, también junto a sus hijas. Algunas ideas no se consolidaron con el paso del tiempo, pero esos tropiezos no la detuvieron. Siguió adelante y continúa haciéndolo, consolidándose como una emprendedora destacada y una profesional con sólida formación en gestión, planificación y finanzas.

Ella es como yo, respetuosa de la Amazonía, pues su vínculo con Loreto no es solo geográfico, sino emocional y profundo. Ama la Amazonía, la valora y la respeta, y conoce de cerca sus necesidades, carencias y potencialidades. Por ello, su vocación de servicio se refleja en el trabajo social que realiza desde hace años, siendo fundadora del colectivo de apoyo humanitario Divino Niño Jesús en Iquitos, con el que ha brindado ayuda directa a familias y poblaciones vulnerables. En el ámbito empresarial, desde la fundación del grupo, mantenemos compromisos con nuestros trabajadores y con personas que necesitan apoyo en hospitales. Además, colabora desde la creación y en los últimos años con la Fundación Pinasco, brazo de extensión social del grupo empresarial.

En el plano personal, mi hermana es una mujer profundamente familiar. Cuenta con el respaldo de toda la familia en esta nueva etapa que está desarrollando y con el amor de mi mamá, La Pukita. Somos siete hermanos y siempre hemos buscado la integración en torno a ella; gracias a Dios la tenemos viva y mantenemos esa costumbre. Es madre de dos hijas, Silvanita y Salmita, conocidas como Silmi y Salma. Ambas ingresaron a la universidad: la mayor culminó exitosamente la carrera de Derecho en la UNAP el año pasado, con logros que llenan de orgullo a la familia; la menor estudia Psicología. Ambas deben agradecer enormemente a su madre, quien les ha permitido costear sus estudios universitarios, sin el apoyo de su padre.

Nary está convencida de que el verdadero desarrollo de la Amazonía debe construirse con orden, oportunidades, fiscalización responsable y políticas públicas pensadas desde y para el territorio. Tiene el compromiso de trabajar por una región más justa, inclusiva y con futuro, donde nadie se quede atrás.

Estoy seguro de que lo más importante en esta nueva etapa, cuando logre el objetivo de ser congresista, será tenerme como su consejero profesional, porque no solo amamos profundamente la región, sino que la queremos grande, fuerte y desarrollada, con infraestructura que los actuales gobernantes no tienen la visión de lograr, porque actúan solo como alcaldes regionales.

Estoy convencido de que el tsunami Nary Pinasco llegará al Congreso para marcar una nueva historia en su vida y llenarnos de orgullo a nosotros, sus familiares.