
Las autoridades de China ejecutaron a 11 integrantes de una red criminal dedicada a estafas cibernéticas que operaba desde el norte de Myanmar.
Según la información difundida, los condenados formaban parte de la familia Ming y fueron hallados culpables de liderar actividades como estafas en línea, trata de personas y narcotráfico.
Las sentencias de muerte, impuestas en septiembre de 2025 por delitos como homicidio y detención ilegal, fueron ratificadas por el Tribunal Popular Supremo, en el marco de la ofensiva contra el crimen organizado digital.