Con tan solo 23 años, Jhon Alexander cuida de la señora que en su momento se hizo cargo de él. Hijo de crianza, el joven viene asumiendo la responsabilidad de velar por la abuelita, aunque reconoce que no es suficiente para cubrir todas sus necesidades.

Ambos viven en una precaria vivienda y, con lo poco que gana, Jhon Alexander intenta alimentar a la señora Olga Marina, de 81 años, quien habría sido abandonada por sus siete hijos.