SEDALORETO = CÁNCER

✍️ Enrique Rodríguez Morales

Artículo del Periódico Digital LA SELVA
“AMAZONIA ENCENDIDA”.
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Hace un tiempo llegué a la conclusión de que tenía cáncer al estómago. Tomar un vaso de agua o una cerveza era, para mí, como tomar ácido muriático.
Pasaban los días y las pastillas antiácidas se habían convertido en un ritual cotidiano.

Para colmo de males, empecé a sentir problemas cardíacos. Una crisis me había llevado a la sala de emergencias en Río de Janeiro, donde, gracias a Lula y Dilma, una posta médica es mejor que la Ana Stahl de Iquitos. Te atienden, te hacen análisis y te dan medicinas completamente gratis.

La guapa cardióloga brasileña que me atendió, luego de hacerme un electrocardiograma y otras pruebas, me informó que no había tenido un infarto, pero que de regreso a Perú debía someterme a exámenes más detallados.

Electrocardiograma (ECG), monitor Holter y otros estudios electrofisiológicos, para descartar problemas.

Unos días después, en Iquitos, luego de pasar por todo eso y gastar un huevo de plata, un cardiólogo con cara de circunstancia me dijo:
—Señor, vaya juntando dinero porque dentro de poco vamos a tener que operarle para instalarle un marcapasos en el corazón. Tiene problemas en la arteria aorta… En fin, su corazón anda muy mal.

Entre el cáncer y una operación a corazón abierto, decidí empezar por el cáncer, que me parecía más barato y rápido.

Una magnífica gastroenteróloga loretana —luego de realizar estudios y una endoscopia— concluyó que NO TENÍA CÁNCER y que tampoco estaba enfermo del corazón; no necesitaba marcapasos de ningún tipo.

—¿Cuál es el problema? —le pregunté.
—Está infectado de parásitos y bacterias de varias clases por culpa del agua de Iquitos.

En efecto, la doctora había descubierto que la gastritis era el resultado de bacterias resistentes a los antibióticos y que tenía gusanos en el estómago.

Además, el agua potable de Iquitos me había transmitido otro parásito que ingresa al sistema digestivo y de allí ingresa a la sangre rumbo al corazón (lo que había llevado a la idea del marcapasos).

Ese mismo parásito luego se instalaba en el hígado —creando bolsones— antes de retornar al intestino, donde cada hembra tiene miles de “hijitos”.

Una semana de tratamiento antiparasitario me sacó de la lista del cáncer estomacal, me ahorró la operación al corazón y el marcapasos…

La pregunta que flota en el ambiente es: ¿cuánta gente se muere o se enferma gravemente por culpa de SEDALORETO.