
✍️ Moisés Panduro Coral
Artículo del Periódico Digital LA SELVA
“TAHUAMPEANDO DETRAS DE LA MONTAÑA ”
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No recuerdo dónde, pero he leído que alguien escribió que el Perú necesita un presidente con el perfil de Francisco Sagasti. O sea, un caviar.
¿Un caviar otra vez en el gobierno? Suena chistoso y da ganas de reírse, sino fuera porque es un chiste que pretende pasar por alto que el Estado peruano sufre de una grave parasitosis caviar que ha infestado ministerios, organismos burocráticos, fiscalías, juzgados y hasta universidades.
Desde Fujimori, pasando por Paniagua, Toledo, Humala, PPK, Vizcarra, Sagasti y Castillo, los caviares se han atrincherado por miles en el Estado.
Son gente que predican una moralidad que no practican. Ejemplos sobran, pero en el caso del señor Sagasti, me basta señalar un hecho relacionado con su doble moral.
Cuando el señor Sagasti fue congresista en 2020, una gran mayoría de peruanos andaba envenenada de odio contra Alan. Frustrados por no haber podido disfrutar del espectáculo de ver a Alan García humillado, ingresando a una cárcel con chaleco de detenido, los caviares, sus primos de «izquierda» totalitaria y un montón de tontos útiles, buscaron una forma de escarnecerlo post mortem: eliminar la pensión vitalicia de ex presidentes.
Su puntería, obviamente, no era contra sus predilectos Paniagua, Toledo o Humala. Contra Fujimori, sí, en parte.
Su puntería era esencialmente contra Alan, pero como Alan ya no estaba, se la agarraron con su descendencia. Recuerdo los memes virales de eliminación de la pensión vitalicia con la foto del menor Federico Danton.
Así fue que, a poco de haberse instalado el congreso complementario, y en plena pandemia, se presentó un proyecto de ley para eliminar dicha pensión.
El dictamen de la Comisión de Constitución fue presentado en diciembre de 2020. Sin embargo, debido al receso parlamentario se agendó para marzo de 2021.
Dos días después, en el pleno del Congreso, los caviares empezaron a poner peros, por lo que se tuvo que trabajar un nuevo texto sustitutorio presentado en las sesiones del 15 de abril y 31 de mayo.
Finalmente, el texto sustitutorio que derogaba la Ley 26519 –que establecía la pensión vitalicia para ex presidentes– fue aprobado el 11 de junio de 2021, en primera y segunda votación.
Ese mismo día, la autógrafa fue enviada al presidente para su promulgación. Sin embargo, Francisco Sagasti nunca la promulgó.
Mas bien, mañosamente, la encarpetó, la guardó, la aguantó, y la observó recién el 20 de julio de 2021, justo cuando ya los congresistas empacaban sus cosas para ceder su lugar a los congresistas electos.
En su Oficio 460-2021-PR del 20 de julio, Sagasti argumenta que la eliminación de la pensión vitalicia resulta atentatoria contra el fin constitucional, pues esa pensión supone un tratamiento diferenciado legítimo, racional, razonable, proporcional y constitucional a favor de los ex presidentes.
Hoy, Sagasti, cobra su pensión vitalicia puntualmente. Y frotándose las manos.
Fuente: Moisés Panduro. Lima, 24.02.2026 (Facebook)