Debates insulsos

✍️ Dante Bobadilla

Artículo del Periódico Digital LA SELVA
“OVEJA NEGRA”
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Una buena práctica democrática es ver a los candidatos a la presidencia debatir sobre sus ideas y propuestas, pero eso es algo que tiene sentido cuando se tienen dos o cuatro candidatos como mucho. Sin embargo, apelar a la técnica del debate cuando se tienen 35 candidatos no es más que una farsa democrática, una broma de mal gusto que solo trata de cumplir con una formalidad, aun cuando carezca completamente de sentido.
¿Qué sentido tiene que le den a un candidato un minuto para exponer sus propuestas sobre un tema concreto? EL pobre hombre (o mujer) se ve obligado a repetir de paporreta una serie de propuestas que no pasan de ser un listado de buenos deseos sin contenido alguno. Es como el rótulo que se le pone una caja vacía. Puede decir lo que quieran, pero allí no hay nada.
En este festival de candidatos presidenciales no hay manera de hacer debates si pretenden apegarse a la figura absurda de la igualdad de oportunidades. Lo más inteligente hubiera sido organizar debates solo entre quienes están favoritos en las encuestas. La ONPTE pudo contratar una encuesta con dicho fin y ahorrarle al público la ociosa tarea de tener que escuchar a personajes anodinos salidos de la nada, que no llegan ni al uno por ciento de probabilidades electorales. Pero son prisioneros de la ideología de la igualdad.
Otro defecto pernicioso en estos debates es la presencia de figuras conflictivas como Fernando “Popy” Olivera, Alex González y Yonhy Lescano, entre otros, conocidos por su perniciosa afición a insultar, difamar y señalar a los demás como “corruptos” y otros adjetivos. Es común ver a la gente que carece de ideas dedicarse a destruir al oponente con acusaciones e insultos. De esa forma los mediocres buscan ganar pese a carecer de ideas y propuestas. Conocida táctica del arribista que surge a base de destruir a los que están arriba.
Por desgracia, esta clase de personajes mediocres y conflictivos tienen su audiencia. No son pocos los que disfrutan de ver cómo un don nadie derriba a un político a base de insultos, condenas y acusaciones de “corrupto”. Aplauden al pobre diablo que de inmediato se convierte famoso y acaba como estrella de los medios, invitado a los sets de TV a proseguir con sus diatribas. Es lo que ocurre siempre con Fernando “Popy” Olivera, personaje nefasto de la política que saltó ala fama por difundir el video Kouri-Montesinos y dese entonces no ha hecho más que vivir con el disfraz de luchador anticorrupción.
Como se ve, ni los debates se salvan de la mediocridad de la política