
“Seguimos con el circo de los «debates» presidenciales. El de anoche fue lo que ya esperábamos que fuese: una emboscada contra Keiko. No podía ser de otra manera, y menos aun con tanto pichiruchi en el escenario, desesperado por salir del anonimato y convertirse en figura de la manera más fácil en que cualquier idiota se hace famoso en este país: atacando a Keiko.
El antifujimorismo ha encumbrado a mucha gente en las redes sociales y en la política. Solo por vivir ladrándole a Keiko muchos han llegado al estrellato en Twitter y conseguido cargos y favores en los gobiernos de Ollanta Humala, PPK, Vizcarra y Pedro Castillo. Todos recordarán a Jorge Rodríguez (a) «Vagoncio», artífice de la sucia campaña «Narcoestado» con que hicieron perder a Keiko en el 2016. Luego pasó a ser «consultor» del Minsa cobrando S/ 15,000 soles siendo nada más que un estudiante eterno de San Marcos, donde llevaba 15 años repitiendo cursos por dedicarse a vivir del activismo de izquierdas.
Ese es solo un botón de muestra de que el antifujimorismo paga, y paga bien. Hay muchos otros ejemplos, como Eliana Carlín, creadora de la cuenta «No a Keiko», que en los tiempos de Nadine ya cobraba su sueldito del Estado por los servicios prestados en la campaña. Luego pasó a tener un cargo en el Ministerio de Cultura en los tiempos de Pedro Castillo. El antifujimorismo es un oficio en el Perú. Algunos dicen que es el partido más grande. Pero de lo que no cabe duda es de que siempre estuvo muy bien financiado.
El debate de anoche estaba saturado de desconocidos que yo veía por primera vez. Y de algunos viejos conocidos como esa cucaracha sin cerebro de Mesías Guevara, un trepador sin escrúpulos cuya trayectoria rastrera da náuseas. Empezó en la política trepado al camión de basura de Alejandro Toledo. Luego infectó Acción Popular llegando a ser su presidente, hasta convertirlo en polvo, para luego renunciar dejando al partido en su peor crisis histórica.
Como gobernador de Cajamarca Mesías Guevara logró el primer puesto entre las regiones más pobres. Solo destacó siendo presidente de esa colección de inutiles llamada «Asamblea de Gobernadores Regionales», organizada por Martín Vizcarra para utilzarla como su base de apoyo político, al estilo de Maduro. Allí fue donde Mesías Guevara fungió como chupamedias y felpudini de Vizcarra, apoyando cada acto del felón. Luego quedó varado en el olvido, sin pena ni gloria, hasta aparecer nuevamente infectando ese colector de trepadores llamado «partido morado».
Esa es la cucaracha que anoche encabezó la jauría de perros rabiosos dedicados a ladrarle a Keiko, junto a una señora que nunca en mi vida había visto. En fin. Fue exactamente lo que ya esperábamos que pasara.
Por su parte, Keiko Fujimori tampoco tuvo un gran desempeño. Dijo obviedades, como su nombre. Ni siquiera la señora Fernández, a quien nadie conoce ni en pelea de perros, se presentó diciendo su nombre ya que los moderadores lo mencionaban. Keiko tuvo una estrategia curiosa de contar historias más que propuestas, y cometió el error de enfrentar a Jorge Nieto, viejo zorro de la política y experto en mil debates. ¿Cómo va a cuestionar a Nieto por una foto de los 70 en que aparece con Polay y otros rojos de la época? ¿Qué culpa tiene Nieto de que Polay haya decidido, diez años después de esa foto, tomar las armas? Una estupidez. Por supuesto Jorge Nieto respondió con bastante decencia y contundencia que hasta provocó risas. Incluso a mi.
Nieto abusó de la demagogia y la mentira sin que nadie lo objetara. Ni siquiera Keiko. Nieto mintió con las leyes «pro crimen», cliché ridículo repetido por muchos otros tontos. Mintió acusando a Keiko de ser la que gobierna, etc. Y Keiko no atinó a responder.
En fin. Es lo que hay y tenemos que elegir entre ese menú. Por mi parte no pienso sumarme al cargamontón histérico del antifujimorismo que viene poniendo presidentes desde el 2001. Ese lumpen repleto de enfermos de odio, ignorantes de la política y adolescentes inmaduros es el que más daño le ha hecho al país”.