
– El rey de los villancicos amazónicos deja enorme legado amazónico
Nació en la región San Martín, pero era iquiteño, amazónico de corazón. Falleció a los 83 años. Ese pulmón con el que cantaba, ese corazón con el que componía, esa permanente búsqueda de inspiración para crear temas que resaltan la pertenencia, el orgullo amazónico, la belleza, el futuro, la fe, no se van; se quedan en el legado que deja, en sus alumnos de la UNAP, en la memoria colectiva. Quién no ha escuchado en Navidad Cristo Pobre o Suena el Manguaré. Migdonio falleció por una neumonía.
Sus orígenes fueron muy humildes. En un documental que Amazónica TV le hizo y donde dio por primera y única vez una entrevista descarnada, contó con lágrimas surcándole el rostro que su madre vendía gallinas en Belén, que le ayudaba, que caminó descalzo, que veía las tiendas en navidades y que fue entonces cuando pensó que Cristo era cada niño que miraba y no podía comprarse nada, que Cristo era pobre. Siempre acompañado de su inseparable esposa Sofía, nos habló de su infatigable interés por estudiar a la Amazonía y sus riquezas, de su esperanza, de su fe inquebrantable por un mundo mejor. Una mente lúcida y envidiable pluma. Un Señor, un célebre personaje don Migdonio, a quien le agradecemos habernos abierto su casa y su corazón, haber compartido unos caldos de gallina. Gracias por todo, gracias por tanto MIGDONIO HIDALGO RÍOS. Te fuiste en Semana Santa y estás en la riqueza de ese Cristo Pobre que siempre evocabas. HASTA NAVIDAD, HASTA SIEMPRE.