Con 66 años, Don Artemio recorre las calles de la ciudad pidiendo apoyo, llevando un letrero donde explica su estado de salud y su difícil situación económica.

Sin familia ni un lugar fijo donde vivir, duerme donde le alcanza la noche. Esta madrugada fue visto descansando en una silla de plástico en la calle Los Gavilanes, en el sector San Lorenzo.

Según relata, padece enfermedades que le impiden trabajar, lo que ha agravado su condición de vulnerabilidad.

Su historia es un llamado a la solidaridad y a la acción de quienes puedan brindarle apoyo o canalizar ayuda a través de las autoridades y organizaciones correspondientes.