LA MENTIRA DE LA DEFENSA DE LA VIDA Y LA FAMILIA

✍🏻 Abog. Pedro Cancho Sánchez

Artículo del Periódico Digital LA SELVA
“RESPETADA OPINIÓN”.

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Cuando la práctica contradice el discurso: Por qué Rafael López Aliaga no es pro vida y familia.

Desde el año 2013 asumí, con convicción y coherencia, el compromiso de defender la dignidad humana y los valores fundamentales que sostienen el orden natural. Junto a miles de ciudadanos y familias, y desde el colectivo Con Mis Hijos No Te Metas, impulsamos acciones públicas firmes frente a iniciativas que consideramos perjudiciales, como la ideología de género, la hipersexualización infantil, el aborto y las propuestas de la Agenda 2030.

En ese marco, decidimos brindar nuestro respaldo al partido Renovación Popular, participando activamente en su proceso de refundación, motivados por la confianza en su compromiso con estos principios. Sin embargo, con el tiempo, sus acciones han evidenciado un alejamiento de las causas que prometieron defender.

Entre los años 2019 y 2021, Norma Yarrow, en su calidad de regidora de la Municipalidad Metropolitana de Lima, suscribió la Declaración de Lima LGBTQ y formó parte de una gestión que aprobó normas con enfoque de ideología de género. Estas disposiciones sirvieron, además, como base para la emisión de nuevas normas en el año 2022.

Pese a las promesas públicas, durante la gestión de Rafael López Aliaga dichas disposiciones no fueron derogadas. Si bien en el año 2023, el citado candidato dejó sin efecto la Ordenanza N.º 2355-2021, relativa a la transversalización de este enfoque, su contenido subsistió en otras normas municipales, incluido el artículo 145 del Reglamento de Organización y Funciones (ROF), donde la modificación realizada fue meramente nominal, sin alteración sustantiva alguna.

Rafael López Aliaga, Norma Yarrow y otros integrantes de su bancada han impulsado iniciativas legislativas vinculadas a la unión civil, y frente al legítimo cuestionamiento de nuestros hermanos, la respuesta fueron el agravio y la difamación, en lugar de la rectificación y el diálogo.

En coherencia con los principios que sostenemos, oportunamente hemos decidido apartarnos de un espacio político que ha dejado de representarnos. Permanecer en él implicaría validar aquello que, por convicción, siempre hemos rechazado.

Esta no es una decisión circunstancial, sino un acto de responsabilidad moral. Cuando una organización se aparta de sus fundamentos, corresponde trazar un límite claro. La experiencia demuestra que el silencio y la complacencia no corrigen desviaciones: las consolidan.

Finalmente, reafirmo que lo expuesto se sustenta en información pública verificable. Mi compromiso es con la verdad, no con la conveniencia ni con la aprobación circunstancial, aun cuando resulte incómoda.