
Lo que muestran las imágenes no deja lugar a dudas.
Paneles destrozados, estructuras derribadas y propaganda arrancada sin piedad. No se trata de un accidente ni de efectos del clima: es un ataque directo, cobarde y premeditado contra la candidata a diputada Nary Pinasco.
Durante la madrugada —cuando ya está prohibida toda actividad de propaganda política— unos sujetos actuaron con total impunidad en Yurimaguas, para destruir paneles colocados con autorización. Testigos aseguran que los responsables serían simpatizantes vinculados al partido de César Acuña, tal vez demostrando que hasta para eso hay PLATA COMO CANCHA, repitiendo prácticas que muchos califican como antidemocráticas y desesperadas.
Las pruebas son claras: no solo destruyeron la publicidad, sino que además tuvieron el descaro de colocar sus propios afiches encima, tapando los números y símbolos de votación de la candidata. Un acto que evidencia no solo falta de respeto, sino también miedo.
¿Tan bajo se puede caer en política?
Nary Pinasco no es cualquier candidata. Es una mujer luchadora, madre que ha sacado adelante sola a sus dos hijas hasta convertirlas en profesionales. Es loretana de pura cepa, una mujer que conoce la realidad de su gente porque la ha vivido. Y hoy, con propuestas claras y una campaña limpia, ha logrado posicionarse con fuerza, incomodando a quienes no pueden competir de frente.
No es la primera vez que ocurre. A lo largo de toda la campaña, ha sido blanco de ataques arteros: insultos por su condición de mujer, competencia desleal y vandalización de su propaganda, como ocurrió en Punchana, donde destruyeron todo a su paso vandalizando también más publicidad.
El mensaje es evidente: cuando no pueden ganar con ideas, recurren a destruir.
Pero la ciudadanía ya no es la misma. Los loretanos han aprendido a reconocer estas maniobras. Ya no se dejan engañar por viejas prácticas ni por quienes creen que el poder se impone con abuso.
Hoy más que nunca, el voto informado marca la diferencia.
Ahí están las imágenes. Ahí está la evidencia. Y también está la respuesta de un pueblo que ya decidió no retroceder.
NUESTRO VOTO INFORMADO DECIDE.
TU VOTO DECIDE.