Escribe Dante Bobadilla, columnista de Diario La Selva respecto a las irregularidades en la gestión de la ONPE y su presidente, ahora cuestionado. Lo reproducimos en su totalidad:

“DESASTRE es la palabra que define mejor este proceso electoral. El incapaz de Piero Corvetto ha demostrado ser una nulidad total para este oficio, sin descartar la posibilidad de la corrupción.

La complejidad absurda que le han metido a este proceso por parte de la ONPE no parece destinado a obtener mayor eficiencia sino, al contrario, ha sido la oportunidad perfecta para armar un festival de contrataciones y compras de toda clase que van desde toldos hasta laptops, impresoras y grupos electrógenos que nunca funcionaron.

Ha sido tal la sofisticación que hasta esta madrugada seguían saliendo los miembros de mesa. Es decir, muchos se han pasado la noche entera tratando de procesar los votos mediante los sistemas que les han llevado. Han padecido toda clase de problemas, desde la tardanza en la llegada del material que se extendió por más cde cinco horas, hasta los problemas de funcionamiento del sistema en las laptops, la falta de Internet, el colapso de la página del ONPE, la falta de tinta de impresora, etc.

Nadie entiende por qué se organizó de esta manera tan soficticada un proceso electoral que consiste simplemente en contar los votos y llenar las actas. Algo que antes se hacía en menos de dos horas. Ahora resulta que había que imprimir las actas allí mismo pero no alcanzaba la tinta de la impresora. Un absurdo total. Incluso el reconocimiento de los miembros de mesa que antes se hacía mostrando el DNI físico, ahora tenía que hacerse por reconocimiento facial mediante un sistema conectado al RENIEC. Hasta eso demoró el inicio del proceso.

Al final, los pobres miembros de mesa han tenido que quedarse después de la media noche o toda la noche cumpliendo con todas las esquisiteces que impuso el genial Piero Corvetto. Y no les dieron más que agua y galletas. ¿Quién querrá ser miembro de mesa después de esto? Ya no pedirán miembros de mesa sino mártires de mesa. Ya es hora de pensar en el voto digital via Internet para quienes tengan esa posiblidad y se registren.

El gran culpable de este desastre que ha llegado a dar la vuelta al mundo es sin duda Piero Corvetto. Que no venga a lavarse las manos culpando a la empresa que él mismo contrató. Y ahora resulta que, revisando el contrato, dicha empresa no cumplía con los requisitos allí establecidos. Piero Corvetto tenía que haberse preocupado de que la empresa tuviese la capacidad logística, los camiones disponibles, con SOAT, choferes y gasolina. Incluso todo el material electoral debió ser entregado un día antes de las elecciones y no el mismo día. ¿Acaso los locales no estaban custodiados? ¿Por qué se esperó al mismo día de las elecciones para llevar el material? ¿No es eso estúpido?

Estoy segurísimo que a Piero Corvetto se le vienen días negros. Este desastre huele no solo a negligencia, ineptitud sino a corrupción”