
“No estamos en semana santa pero ocurren milagros. Acabamos de asistir a la transfiguración de Roberto Sánchez de Nazaret que de ser el mismísimo demonio rojo en la primera vuelta, acaba de convertirse en el ángel redentor que el pueblo esperaba hace dos mil años.
En serio. No es joda. De aquel personaje de terror que con mirada amenazante y voz ferrea se dirigía a Julio Velarde diciéndole: «Usted, señor Velarde, no es el dueño del Perú, el Perú no es su chacra, en el primer día de nuestro gobierno será separado de su cargo porque nadie es indispensable. Usaremos las resevras para el bienestar de nuestro pueblo porque no es justo que habiendo tanta hambre tengamos miles de millones guardados en su bóveda». Bueno, de ese personaje hoy no queda nada.
Roberto Sánchez ahora dice que respetará la autonomía del BCR y que convesará con Julio Velarde para ver si quiere quedarse unos añitos más. «Quiero tomarme un cafecito con él» dice ahora Sánchez, con una sonrisa que ya quisiera tenerla Porky.
Pero no es el único que ha pasado por un servicio de lavado y secado express. También Anahí Durand ha sido tocada por el ángel del Señor y hoy parece una persona sensata que habla de dialogar. Preguntada por César Hildebrandt acerca de algunos puntos concretos de su horroroso y tenebroso plan de gobierno, Anahí Durand ha respondido con una sonrisa relajada, diciendo que nada de eso vale ahora, que todo está para conversar, que ese plan eran solo temas genéricos sin precisión. En pocas palabras, dice Anahi Durand que el plan de la primera vuelta ya no sirve.
En otras entrevistas recientes, Roberto Sánchez aparece siempre como el santo del sombrero al que nadie debe temer. Niega ser comunista. Dice ser un humanista. Asegura haber sido formado en las sagradas escrituras de la Teología de la Liberación y que es más cristiano que Porky. También jura ser un demócrata a carta cabal.
En fin, Roberto Sánchez quiere pasar como el Kennedy andino. Cuando le recuerdan su extraña alianza con el demente radical Antaruro Humala, al igual que Pedro, lo niega tres veces. «No forma parte del partido ni es un aliado» jura Sánchez mirando a otro lado. Cuando le recuerdan su ansiedad por cambiar el capítulo económico de la Constitución y eliminar los contratos ley, ahora dice que respetará la estabilidad económica.
El hecho es que tenemos a otro personaje en esta segunda vuelta. Al parecer está copiando la estrategia de Ollanta Humala en el 2011 cuando, luego de pasar a la segunda vuelta, se desdijo de todo y hasta firmó un acta de sujeción de varios puntos, en la que se comprometía a comportarse como un buen chico. Quien firmó como garante de Ollanta fue nada menos que Mario Vargas Llosa, tras venir corriendo de España para impedir el triunfo de Keiko.
Roberto Sánchez carece de garante. Aunque pueda alejar a su ex aliado Antauro Humala, todavía está rodeado de la peor gentuza de izquierdas y muchos próximos al senderismo o al MRTA, como Iber Maraví, prontuariado de la DIRCOTE y quien ya se convirtió en senador, César Hugo Tito Rojas, fundador del Movadef y electo diputado, o la misma Anahi Durand, todos con viejos vínculos al terrorismo.
¿Podrá engañar Roberto Sánchez a la población, como lo hizo Hugo Chávez cuando fue candidato en 1999, jurando que no era socialista, que no se quedaría en el poder, que no expropiaría, que respetaría la propiedad privada y la libertad de prensa, que protegería
la inversión extranjera, etc.?”
✍️Dante Bobadilla