
Tras una reciente visita, crece la preocupación por el estado actual de Iquitos: desorden, inseguridad vial, basura y una evidente falta de planificación urbana marcan el día a día. Más allá de las dificultades económicas, se percibe una desconexión ciudadana que impacta en el cuidado del espacio público y la convivencia.
El mensaje no es de crítica, sino de reflexión. Iquitos tiene un enorme potencial turístico, cultural y humano, pero sin trabajo conjunto ni visión compartida, ese potencial se diluye. Hoy, el reto es recuperar el sentido de comunidad y construir una ciudad más ordenada y digna para todos.