
En los años más duros del conflicto armado interno, María Elena Moyano se convirtió en una de las principales voces contra el terrorismo en Villa El Salvador. Como dirigente social y teniente alcaldesa, impulsó comedores populares, programas de apoyo a madres y acciones comunitarias en favor de las familias más vulnerables.
Su firme oposición a Sendero Luminoso la convirtió en un objetivo. El 15 de febrero de 1992 fue asesinada en un atentado que conmocionó al país. Su muerte generó una masiva reacción ciudadana y consolidó su figura como símbolo de resistencia, valentía y defensa de la democracia.