
Escrita una semana antes de la segunda vuelta electoral por: Raúl Herrera Soria
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EL MOMENTO DE LA POLÍTICA ACTUAL ME LLEVA A UNA REFLEXIÓN. Esta tarde del domingo, a una semana de realizadas las elecciones de segunda vuelta, comenté sobre lo que se siente en el Perú sobre resultados y reacciones frente al conteo definitivo.
LA RECONCILIACIÓN DEL PAÍS ES UNA COSA DE TODOS
El trabajo de la ONPE nos viene mostrando que estamos muy cerca de conocer los resultados finales de esta segunda vuelta electoral. Queda un margen reducido por definir, y será el análisis de las actas observadas e impugnadas, así como las decisiones de los Jurados Electorales Especiales, lo que permitirá cerrar este proceso con la transparencia y legalidad que el país espera.
En primer lugar, corresponde expresar nuestro deseo de que cada una de las actas observadas sea evaluada con objetividad, criterio técnico y absoluto respeto por la voluntad popular. La democracia exige que las controversias electorales sean resueltas con inteligencia, responsabilidad y, sobre todo, con justicia.
El Perú se encuentra a las puertas de conocer quién asumirá la Presidencia de la República. Sin embargo, desde esta tribuna periodística no corresponde adelantar conclusiones ni proclamar vencedores antes de que las autoridades electorales culminen su trabajo. Exitosa ha mantenido una posición de respeto a los hechos y a la verdad verificable. Esa verdad no puede construirse sobre especulaciones ni percepciones; debe sustentarse en los resultados oficiales emitidos por la ONPE y respaldados por las resoluciones de los organismos electorales competentes.
Más allá del resultado final, hay una realidad que no podemos ignorar: este proceso electoral ha evidenciado profundas diferencias políticas y sociales entre los peruanos. Las tensiones propias de la campaña, los cuestionamientos y, en algunos casos, la falta de disposición para aceptar posiciones distintas, han contribuido a un clima de división que debe ser superado.
✍️Raúl Herrera Soria