
La Asociación Civil Transparencia emitió un comunicado en el que rechaza las denuncias de fraude electoral sin evidencia y cualquier intento de desconocer los resultados oficiales de la elección presidencial.
Según la organización, sus observadores desplegados en diversas ciudades del extranjero no detectaron situaciones que comprometieran la integridad de la jornada electoral y sostienen que la información recogida fue contrastada con los resultados oficiales.
El pronunciamiento adquiere especial relevancia en un contexto en el que Fuerza Popular ha alcanzado una ventaja considerada irreversible y en el que el proceso electoral se desarrolla bajo las mismas normas, autoridades y procedimientos que durante años fueron aceptados y defendidos por los sectores de izquierda cuando los resultados les resultaban favorables.
Más allá de las simpatías políticas de cada ciudadano, existe un principio básico en democracia: las reglas electorales no pueden ser válidas cuando se gana e inválidas cuando se pierde. Si durante años se defendió la legitimidad del sistema electoral peruano, corresponde mantener el mismo criterio cuando el resultado beneficia a un adversario político. En otras palabras KEIKO FUJIMORI ESTÁ GANANDO CON SUS MISMAS REGLAS.
El comunicado también vuelve a poner bajo la mirada pública a la propia Asociación Civil Transparencia, una institución cuyos principales representantes han sido identificados históricamente por diversos sectores como cercanos a posiciones progresistas, a ONG y son conocidos y llamados “CAVIARES”.
Asimismo, la actual vicepresidenta de Transparencia, Fabiola León Velarde, es esposa del excongresista y exministro Gino Costa, una de las figuras más conocidas de los sectores liberales y progresistas, de ONG y llamado “CAVIAR” de la política peruana de las últimas décadas.
Precisamente por esos antecedentes, el pronunciamiento cobra una relevancia política adicional. Cuando una organización cuyos directivos han sido percibidos públicamente como alejados del fujimorismo afirma que no ha encontrado evidencia de fraude y llama a respetar los resultados oficiales, su mensaje trasciende la disputa partidaria y se convierte en una señal importante para la estabilidad democrática.
El voto popular ya se expresó en las urnas. Y en democracia, el respeto a la voluntad ciudadana debe aplicarse con el mismo rigor para todos, independientemente de quién resulte ganador. Hoy, incluso instituciones que no han sido consideradas cercanas a Fuerza Popular sostienen que no existen elementos para cuestionar la legitimidad del proceso electoral. El mensaje es claro: las reglas fueron las mismas para todos y los resultados deben ser respetados.