De las Redes Sociales de: Dante Bobadilla, columnista de nuestro Diario.

❇️❇️❇️❇️❇️❇️❇️❇️❇️❇️❇️❇️

La venganza es uno de los grandes placeres de la vida. Algunos prefieren llamarlo «justicia». Suena mejor, pero es lo mismo. No hay nada como hecerles pagar sus osadías y canalladas a los miserables que disfrutan haciendo daño a alguien por pura maldad o por encargo, aprovechándose de un puesto para abusar de su poder con saña y vesanía, como lo hizo este ex fiscal delirante y cruel, persiguiendo a Keiko Fujimori y Alan García con cargos falsos.

Fue el chacal de la mafia durante la época nefasta de la dictadura de Vizcarra. Ya que la izquierda llama «dictador» a Fujimori por cerrar el Congreso, pues haré lo mismo con el patán de Vizcarra, quien no solo cerró el Congreso para impedir que la mafia caviar perdiera el control del Tribunal Constitucional, sino que apoyó desde el poder la peor época de persecución política que se haya visto en el Perú desde los tiempos de Velasco.

No nos olvidemos que Vizcarra volvió corriendo de Brasil para oponerse al Fiscal de la Nación, Pedro Chávarry, quien había dispuesto sacar a los fiscales Vela y Pérez por negarse a entregarle el acuerdo ultra secreto que habían firmado con Odebrecht. Fue Vizcarra quien lideró la defensa de esos dos ficales, por quienes la izquierda arreó a las calles a sus contingentes de zombies para marchar «contra lacorrupción». Así le torcieron el brazo a un débil Chávarry, quien los repuso en el cargo. Igual, la mafia no le perdonó el atrevimiento a Chávarry y en seguida fueron por él.

Así actuaba la mafia caviar durante la dictadura de Vizcarra. Hacían lo que les venía en gana. Se tumbaban a quien querían, perseguían y apresaban a la oposición con apoyo de la prensa comprada. Así fue como el chacal de la mafia, José Domingo Pérez, sintió que era todopoderoso e intocable. Con el favor de un mediocre juez canero como Richard Concepción Carhuancho, consiguió meter presa a Keiko Fujimori en una ridícula prisión preventiva que tuvo como «motivos» que Keiko había viajado a EEUU, tenía un esposo extranjero y tenía una bancada en elCongreso.

La audiencia de la prisión preventiva de Keiko fue transmitida en vivo y en directo por la televisión como un reality show. El juez Concepción Carhuancho no tardó ni medio día en admitir el requerimiento fiscal, y resolvió la prisión de Keiko con una resolución que era copia fiel del documento fiscal. Pero además, el juez ignoró por completo la sentencia del Tribunal Constitucional que liberó a Ollanta y Nadine, en la que señaló cuáles eran las únicas causales de una prisión preventiva.

Todo esto pasó en el Perú durante la época nefasta de la dictadura caviar regentada por Vizcarra, miserable personaje que hoy ya está merecidamente en prisión por corrupto, pero no por todo el mal que causó. Fue una época en que una plaga de idiotas, amaestrados por una prensa corrompida con publicidad estatal, idolatraba a Vizcarra tanto como al chacal de la mafia José Domingo Pérez, aquien nombraron «hombre del año».

Pero como dicen los chinos, el tiempo pone todo en su lugar. Lo único que falta para que eso sea cierto es ver preso a José Domingo Pérez. Es hora de que lo investiguen para saber cómo consiguió la gran vida de lujos que ostenta. Ya sabemos que Vizcarra compensaba los servicios del chacal con buenos favores a su esposa, quien gozaba de suculentos contratos en entidades públicas. Hay que investigarlos. Eso es lo que corresponde. Por eso anda tan preocupado el chacal.

No debería temer acabar como el fiscal Nisman, asesinado por la mafia kirchnerista para detener su labor fiscal. Pérez ya no es nadie. Apenas un pobre diablo desesperado, buscando un agujero dónde esconderse. Su intento de subirse al camión de basura de Juntos por el Perú no le sirvió de nada. Pero nadie le mandará una moto. Caer muerto en la vía pública a manos de un sicario en moto no es lo que se merece. Además no sería una venganza justa. La venganza tiene sus cánones. Lo describe muy bien Edgar Alan Poe en uno de sus cuentos. Creo que en «El barril de amontillado». No estoy seguro. No iré a buscar el libro en el desabarajuste que es mi biblioteca. Lo citaré de memoria.

Según Alan Poe, la venganza tiene que ser dirigida al causante del mal, no a otro. El daño lo tiene que pagar el malvado mismo en persona. Antes de recibir el golpe (no estoy seguro de si habla de un golpe mortal) el malvado debe saber dos cosas: saber que el autor es quien fuera antaño su víctima y saber que el acto que está por recibir es la represalia por ese daño que le inflingió. De hecho es mejor que la venganza sea durardera. Verlo en desgracia por el resto de su vida, arrastrándose para vivir de la caridad ajena. O quizá preso, si la justicia actua antes que la venganza.