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LA REFORMA Y MODERNIZACIÓN DEL ESTADO COMIENZA EN LOS MUNICIPIOS.
New York tiene un solo alcalde electo, Lima 43.
El municipio más pequeño tiene alcalde, cinco regidores, gerente municipal, tesorero y contador. Hay 348 distritos en el país con menos de mil habitantes. Y 1,016 con menos de cinco mil.
Perú tiene 1,891 distritos. Chile funciona con 346 comunas. Portugal, con 308 municipios. Corea del Sur, con solo 226 ayuntamientos. No es casualidad que esos tres países nos saquen más de 40 puestos de ventaja en el Índice de Efectividad Gubernamental. Lo nuestro no es descentralización. Es atomización. Necesitamos muchos menos municipios.
El problema es de matemática simple. Cada distrito, por pequeño que sea, replica la misma estructura: despacho de alcaldía, sala de regidores, gerencia, logística, rentas. Un alcalde cuesta 4,000 soles al mes. Los cinco regidores, 1,200 cada uno. Sume gerente, contador y tesorero y ya gastó 16,000 soles mensuales antes de comprar un lapicero. Multiplique eso por los mil distritos inviables y el país gasta 192 millones de soles al año solo para mantener abierta la “democracia local”.
El otro drama es la escala. El 60% de municipalidades ejecuta menos de cinco millones de soles al año. No alcanza para un colegio, una posta o un sistema de agua. Pero sí alcanza para pagar administrativos. Hoy tenemos 123 mil empleados municipales, pero el 83% de colegios rurales sigue sin agua y el 67% de postas no tiene médico. Tenemos ventanillas, no servicios.
En Perú hay un municipio por cada 17,663 habitantes. En Chile, uno por cada 56,647. En Portugal, uno por cada 33,442. En Corea, uno por cada 228,761.
Más alcaldías no significa más cercanía. Significa más sellos.
Portugal entendió esto en 2013. Reformó su estructura local, redujo miles de freguesías y fortaleció sus 308 municipios con competencias más claras y mejores capacidades de gestión. No eliminó lo local. Eliminó estructuras que habían perdido eficiencia. Hoy el 99% de sus trámites son online y cada municipio tiene un solo plan de desarrollo, no diez que se contradicen.
La fragmentación no solo cuesta dinero. Canibaliza el territorio. En el Valle Sagrado hay siete municipios para 60 mil habitantes. Ninguno coordina turismo, residuos o agua. Cada uno hace su trocha, en vez de una sola vía asfaltada que los conecte a todos. En Lima, tres distritos pueden pelearse por quién recoge la basura de una misma avenida.
El FONCOMUN reparte 8,000 millones de soles entre 1,891 distritos. Los más pequeños reciben 100 mil soles al año. No financia ni el perfil de un colegio. Pero si fusiona cinco de esos distritos, ya tiene medio millón y puede contratar un equipo técnico. Hoy el dinero llega, pero tan atomizado que no cierra brechas.
Si Perú tuviera el ratio de Chile, tendríamos 590 municipios. La meta realista es 800. Eso significa un municipio por cada 42 mil peruanos. A esa escala un alcalde puede tener ingeniero, médico y planificador en planilla. Puede hacer un expediente al año que sí cambie la vida de la gente.
***RS