
Según el programa Cuarto Poder quien puso al descubierto el día domingo 26 a través de un reportaje que algunos congresistas utilizan a sus asesores no necesariamente para labores parlamentarias, sino para labores de limpieza personal, domésticos, de cocina, lo que se podría catalogar una verdadera vergüenza y humillación.
Willer Sajamí no es el único asesor congresal que hace labores domésticas, que son ajenos para el que se le contrato.
Es otro asesor, quien le hace la pedicure a su congresista, y muchos nos preguntamos, puede tener alguien tan poca dignidad y amor propio, para por un trabajo humillarse a tal punto de someterse, o van decir que son buenos amigos y seguro al asesor le gusta cortar las uñas de su jefa.
Pero lo sorprendente es que el supuesto “líder social” Willer Sajami Collantes, que en Loreto se presentaba como defensor del pueblo , quien tiene aspiraciones políticas y ha quedado al descubierto a través del reportaje de ‘Cuarto Poder’ lo muestra cocinando para la congresista Lucinda Vásquez en pleno horario laboral, el 19 de enero del 2023, a las 9:03 de la mañana. No estaba en el Congreso, ni trabajando para el país. Estaba en la casa de su jefa, sirviendo el desayuno.
En el reportaje las imágenes son contundentes y demoledora para las aspiraciones del aprendiz de político Loretano. Mientras cobraba su sueldo con dinero del Estado, el asesor preparaba los alimentos de su congresista, en un acto que es tomada como una humillación a un servidor del estado y deja al descubierto la verdadera cara de quienes viven del discurso, pero no de la ética.
Pidiendo su declaración, le consultaron con cámaras a la vista y Willer Sajami prefirió callar. No negó, no explicó, no asumió responsabilidad, Simplemente bajó la cabeza. La misma actitud que al parecer, adopta ante su jefa.
Lo más indignante es que este personaje intentó venderse como líder regional, encabezando protestas como la toma de Electro Oriente y coqueteando con la política al intentar ser candidato al Gobierno Regional por el partido Perú Nación. Hoy, esa imagen se derrumba entre ollas y sartenes, pero una posición degradante de un servidor del estado.
El silencio del Congreso y de la propia Lucinda Vásquez solo agrava el repudio ciudadano. En Loreto, la indignación es total: Un asesor loretano que debía fiscalizar el poder, terminó de rodillas ante él. Habrá que esperar tomar ese desayuno con bastante café amargo y las uñas bien rec