
✍️ Enrique Rodríguez Morales
Artículo del Periódico Digital LA SELVA
“AMAZONIA ENCENDIDA”.
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Hay algo que nunca he entendido. ¿Por qué los pobres votan por la derecha? ¿Por qué los pobres son capaces de defender un modelo que los condena al hambre y la miseria? ¿Qué tipo de alteración psicológica debe tener un pobre para autocondenar su presente y el futuro de sus hijos?
Estas preguntas me dan vueltas desde hace buen tiempo. Y la verdad, he intentado algunas respuestas.
¿Es producto de su ignorancia? ¿Son estúpidos? ¿Será el resultado de la anemia infantil que no les permitió formar neuronas? ¿No entienden ni tienen análisis crítico de las cosas?
Millones de pobres aplauden y votan por los corruptos. Eligen delincuentes que se roban el presupuesto. Aman a los criminales que les roban. Votan por ladrones sin mayor argumento que un panel con slogan tan ingenioso como SOY TU AMIGO.
¿Qué tipo de masoquismo ha capturado el cerebro de esta gente?
Tal vez la respuesta la tiene Jassel Souza, un sociólogo brasilero que ha formulado una teoría que ha llamado: el Síndrome del Joker, que aflige a los pobres.
Según Souza, las personas de bajos recursos que apoyan ideologías de derecha radicalizada lo que hacen es responder a la humillación y falta de poder que experimentan en la sociedad.
Es decir, los pobres votan por la derecha como un mecanismo de compensación con el que buscan salir del equipo de perdedores y pobres sin futuro. Ellos quieren estar en el equipo ganador de los poderosos y sienten que, votando por la derecha, forman parte de los de arriba.
Esta teoría ha sido tomada de una condición neurológica del mismo nombre (Síndrome del Joker), mediante la cual, sin motivo aparente, se provocan ataques de risa incontrolable aún en medio de tragedias o episodios trágicos. Es como si el subconsciente buscara compensar una desgracia o situación adversa irreversible.
A esta situación confusa hay que agregarle el componente alienación, que se expresa como una visión de desapego por su realidad y se proyecta a través de la buena calidad de vida de los de arriba.
¿Los pobres son felices votando por los responsables de su miseria? Parece que sí. Más aún, pienso que es posible que, al no encontrar una propuesta de salida a su miseria por el lado del centro o la izquierda, de manera inconsciente construyen un modelo cultural de éxito a partir de ideas de la libertad. ¡Tengo la libertad de ser pobre! Pero ¡Mi carretilla es mi empresa! ¡No soy un desempleado! ¡Soy un emprendedor dedicado a la venta ambulatoria!
Lo que esta “derecha misia” no entiende es que son parte de la cadena productiva de empresas que no les reconocen estabilidad laboral, sueldo mínimo ni beneficios sociales. ¡Esas son ideas comunistas! Como es comunismo pensar en que te paguen vacaciones o salario dominical si no trabajas. También es comunismo hablar de descanso por maternidad o lactancia. ¿Acaso la patronal es responsable de que te embaraces? ¿Jornada de ocho horas? Esa idea es para comunistas vagos… Huelgas, protestas, marchas… reclamando educación y salud… ¡Terrorismo puro!
¿Por qué debemos pagar la educación de niños ajenos, el Qali Warma, la lucha contra la anemia o el SIS?
La gente debe tener la libertad de elegir y el Estado no se debe meter… eso es comunismo.
La derecha te asegura calidad de vida y éxito económico; basta ver cómo viven los ricos y famosos en la Riviera Francesa o Kuwait. Los misios de derecha tienen razón. ¿O no?