Alberto Cartio Arévalo, de 77 años de edad, recorre a diario la ciudad buscando entre los desechos de la basura objetos que aún se encuentren en buen estado para poder subsistir. Vive solo en la carretera Iquitos–Nauta y, ante la falta de trabajo y oportunidades, se ve obligado a rebuscarse para salir adelante.

Pese a su avanzada edad y a las grandes necesidades que enfrenta, don Alberto envía un mensaje a los jóvenes involucrados en actos ilícitos, señalando que, a pesar de sus limitaciones, siempre procura hacer el bien en la sociedad y mantenerse alejado de cualquier actividad ilegal.