
Momentos de tensión se vivieron en la intersección de la avenida Quiñones con la calle Moore, luego de que una menor de 12 años fuera retenida por las autoridades tras una denuncia por un presunto caso de trata de personas en la modalidad de trabajo forzado infantil. La intervención se realizó mientras una familia se encontraba vendiendo agua mineral en la vía pública.
La madre de la menor negó categóricamente cualquier situación de explotación infantil y señaló que la denuncia se habría originado por un error. Indicó que su hija no es obligada a trabajar y que únicamente acompaña a sus padres y otros familiares durante la jornada diaria, sin participar activamente en la venta.
La mujer explicó que la actividad económica es realizada por los adultos y que la presencia de la menor responde a una dinámica familiar. Asimismo, expresó su preocupación ante la posibilidad de que su hija sea trasladada a una aldea u hogar temporal, solicitando que el caso sea investigado con rigor antes de tomar decisiones que afecten a su familia.
El hecho quedó bajo evaluación de las autoridades competentes, quienes deberán determinar si existen o no indicios de vulneración de derechos, conforme a los protocolos de protección a menores.