
El trabajo de la Mesa Técnica en Yurimaguas se inició como un nuevo esfuerzo del Gobierno Regional de Loreto para reencauzar el diálogo con los gremios sociales de la provincia de Alto Amazonas. La instalación se realizó en el Estadio Ricardo Cruzalegui Rojas el miércoles 28 de enero, en el tercer día de una huelga indefinida parcialmente acatada. La sesión fue presidida por el gerente regional, Víctor López Orihuela, quien expuso los lineamientos del proceso, subrayando la necesidad de un diálogo ordenado, técnico y sustentado en información documentada.
Durante la primera jornada surgieron discrepancias vinculadas al financiamiento y la ejecución de obras. El Sindicato de Construcción Civil solicitó la disolución del contrato con la empresa encargada de la construcción del mercado de Yurimaguas, una medida que, según el Gobierno Regional, podría acarrear consecuencias legales. Este planteamiento marcó el tono del debate inicial, evidenciando tensiones entre las demandas de los gremios y las limitaciones administrativas y contractuales expuestas por las autoridades regionales.
Ante ese escenario, el gerente regional advirtió que una eventual ruptura contractual “generaría un arbitraje”, motivo por el cual se acordó la participación del contratista en la siguiente sesión para que exponga su posición. Paralelamente, la Institución Educativa Matilde Túnjar Guzmán de Vela rechazó que su proyecto, valorizado en más de 48 millones 400 mil soles, se ejecute bajo la modalidad de Obras por Impuestos, exigiendo financiamiento mediante FONCOR o un fideicomiso.
Las diferencias motivaron al presidente del Frente de Defensa de Alto Amazonas, Julio Vargas Milho, a proponer la suspensión de la reunión. López Orihuela explicó que el conflicto se origina en las expectativas de los dirigentes, señalando: “entiendo que ellos lo que quieren es una respuesta diferente a la que le estamos dando”. Asimismo, enfatizó: “yo no puedo venir a una reunión acá a mentirles a la población”, defendiendo la viabilidad de Obras por Impuestos y advirtiendo que modificar el plan 2026 implicaría “desvestir un santo para vestir a otro”.