
✍️Héctor Peña
Artículo del Periódico Digital LA SELVA
“VOZ PROPIA”
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En unos meses, René Chávez Silvano dejará de ser gobernador regional de Loreto. Quiso continuar en el cargo cuatro años más, pero el congreso de la república canceló esa posibilidad, y los sueños de Chávez Silvano se esfumaron muy a su pesar, porque estuvo convencido de que era bolo fijo para continuar en el poder, haciendo y deshaciendo cosas desde el más alto cargo polìtico de la región.Estaba confiado en su efìmero poder, en su transitoria popularidad, en los estruendosos aplausos de las masas y sus esbirros. No hay duda de que se sentìa muy poderoso, capaz de extender su poder a otras latitudes, contando con el apoyo de sus incondicionales, con el de aquellos que lograron hacer fortuna con él, a través de las prestación de servicios bajo diferentes lucrativas modalidades.Recuerdo perfectamente que Chávez Silvano empezó su gestión ofreciendo el destrabe de obras que quedaron inconclusas o paralizadas durante la gestiòn de Elisbán Ochoa. La iniciativa, en ese entoces, fue aplaudida atronadoramente, porque iba a significar un importante avance en lo que se refiere a la correcta administración de los recursos del estado, especialmente los destinados a la ejecución de obras y proyectos.El exalcalde de Datem del Marañón debutó teniendo una estrecha relación con los alcaldes de Maynas, Belèn, Punchana y San Juan Bautista. Todos participaban conjuntamente en la colocación de primeros ladrillos y en el lanzamiento oficial de obras de gran impacto social. Todos tenían el uso de la palabra en las ceremonias protocolares. Nadie dejaba de tener su parte en las imprescindibles alocuciones. Esa puesta en escena es menester para denotar unidad, cohesión y todo lo demás que es vital para que la población perciba que sus autoridades están articulando esfuerzos para definir acciones concretas que les permita mejorar su calidad de vida.Sin embargo, todo eso duró muy poco, poquísimo, pues empezaron a aflorar en cada uno de los mencionados sus apetitos personales y sus celos políticos Los elegios mutuos, y cargados de censurable ayayerismo, cesaron, porque cada uno de ellos tenía que caminar ya por cuenta propia y porque, igualmente, se percataron de que René Chávez los estaba utilizando políticamente para tener una amplia hegemonía partidaria y funcional, de modo muy esencial ante el gobierno central.El distanciamiento entre estos personajes ha tenido consecuencias nefastas en la forma de encaminar iniciativas en provecho de las grandes mayorías, de las que tanto hablan en sus discursos demagógicos y baratos. Empero, Chávez Silvano siente que ha ganado más en este concurso de egos, siente que él debe ser al que recuerden más tras su mandato, pese a que no hizo por esta región lo que dijo que haría apenas había empezado su desempeño aquel enero de 2023.¿René Chávez pudo haber hecho por Loreto lo que no hicieron sus antecesores? Por supuesto que sí, más aún si tomamos en consideración de que hay millonario presupuesto como para haberlo destinado a zanjar los problemas más gravitantes y urgentes de esta parte del país. El hombre no se va con las manos vacías. Su estatus económico mejoró notablemente. Pero se va dejando a una región sin que haya experimentado un desarrollo sostenible, y con tantísimos problemas sin haber sido solucionados. Elegirlo como gobernador no fue la mejor opción, pero sí para sus ayayeros, porque ellos son los nuevos millonarios del Perú, con propiedades y cuentas bancarias en todos lados. Mientras tanto, el pueblo sigue en lo mismo, viviendo sus tragedias y desilusiones, abrigando algo de esperanza en este mundo donde los ladrones y corruptos son los que verdaderamente se ganan la lotería cada vez que hay cambios en las más altas esferas del poder. Veo muy lejos de hacerse realidad un profundo cambio en Loreto. Mientras veamos a los mismos de siempre ostentando poder, las posibilidades de mejorar nuestro porvenir son mínimas, por no decir que no hay ninguna de ellas a nuestra disposición. Es el precio que se debe pagar por votar por cualquier político aventurero y truhán, por cualquier impresentable y que lleva consigo un amplio prontuario