
✍️ Dante Bobadilla
Artículo del Periódico Digital LA SELVA
“OVEJA NEGRA”
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Faltando cinco dias para las elecciones generales parece inevitable que, una vez más, Keiko Fujimori estará en la segunda vuelta. Tiene un voto duro producto de la memoria del pueblo que es muy diferente a esa “memoria” que promociona la izquierda. El pueblo tiene memoria de cómo era el Perú en 1990, cuando el país estaba en la ruina total, con una hiperinflación salvaje que no permitía adivinar cuánto costarían las cosas al día siguiente. Cuando ya no podíamos hacer cálculos porque las cifras ya no cabían en ninguna calculadora.
Keiko tiene la cosecha de lo que sembró su padre al reconstruir un país devastado por el socialismo que nos impuso el dictador Velasco Alvarado desde principios de los 70. Fueron dos décadas perdidas para el país por el modelo estatista de control de la economía y por el ataque artero de dos grupos terroristas de izquierda, que no solo asesinaban, sino que destruían las instalaciones energéticas del país, como si fueran enemigos del Perú.
Toda la pesadilla que vivimos en el Perú durante dos décadas empezó a cambiar gracias al presidente Alberto Fujimori, quien tuvo la mano firme que se necesitaba para combatir al terrorismo de la izquierda y hacer las reformas radicales y urgentes que se necesitaban, luego de cerrar el Congreso en un golpe que fue el más necesario y justificado de la historia, y que fue ampliamente aplaudido por la mayoría del pueblo peruano.
Esa es la memoria del pueblo que hasta hoy sigue cosechando Keiko Fujimori. No es la memoria selectiva y manipulada que la izquierda vende en su antifujimorismo patológico. El pueblo sabe perfectamente que si hoy el Perú es visto con admiración en el mundo es gracias a las reformas de los 90. Después de Fujimori nadie hizo más reformas, solo se limitaron a aplicar el piloto automático y a cosechar los frutos de esas reformas.
No hay otra explicación que la gratitud del pueblo al Chino para que Keiko siga siendo la candidata preferida entre 35 aspirantes. A eso cabe añadirle que Keiko es una mujer madura, que conoce la política de cerca, tiene un partido bien organizado, con cuadros y experiencia, a diferencia de casi todos los demás que compiten en vientres de alquiler o combis electorales improvisadas y rellenas con trepadores y saltimbanquis que van de partido en partido probando suerte en cada campaña. Esa gente, aunque tenga pergaminos, son un peligro para la democracia. Nadie gobierna solo. Se necesita partido, experiencia y cuadros