
En las cercanías de Iquitos, un agricultor decidió devolver a su hábitat natural a una hembra de otorongo con la que convivió durante más de un año en su fundo ubicado en Mohena Caño.
El animal, que fue encontrado cuando era cría, logró adaptarse a la presencia humana. Sin embargo, al alcanzar la etapa adulta, surgieron preocupaciones relacionadas con su comportamiento natural y posibles riesgos asociados a su desarrollo.
La decisión de liberarla fue adoptada priorizando el bienestar del ejemplar y la conservación del entorno. Especialistas recuerdan que la permanencia prolongada de fauna silvestre fuera de su hábitat puede afectar su desarrollo y el equilibrio ecológico.