Tantas veces Keiko

✍️ Dante Bobadilla

Artículo del Periódico Digital LA SELVA
“OVEJA NEGRA”
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Al fin, luego de 35 días de espera, el JNE ha proclamado a los candidatos que pasan oficialmente a la segunda vuelta. Ellos son Keiko Fujimori y Roberto Sánchez. Es una lástima que Rafael López Aliaga no alcanzara el segundo lugar, quedándose rezagado por poco más de 20,000 votos. Otra hubiera sido la situación. Pero sus propios errores de campaña le hicieron perder votos, antes que un fraude que solo existe en su imaginación.
La teoría del fraude, esgrimida por Porky y sus allegados, tiene varios problemas. En primer lugar, no tiene un autor. No se sabe quién puede ser el genio detrás de la secuencia de errores concebida supuestamente para perjudicar solo a Porky. Segundo, tampoco hay rastros de una camarilla que hubiera estado complotando de manera organizada. Tercero, los diversos errores de toda clase aparecidos en la capital, afectaron muy contados distritos en los que finalmente la gente pudo votar. Cuarto, no hay evidencia estadística de que tales errores pudieran haber afectado la votación, y menos en contra de un candidato en particular.
En vista de lo anterior, Porky y sus amigos usaron las mesas 900,000 para alimentar la tesis del fraude, pero las autoridades han demostrado que no son ilegales ni carecen de padrones. Sin embargo, el porkismo ha tratado de usar incluso la semejanza de resultados que hay en esas mesas entre el 2021 y el 2026 como prueba del fraude, lo que ya es el colmo. Hay muchas regiones del país que votan igual en todas las elecciones. El fraudismo no ha podido demostrar absolutamente nada. Pese a ello, insisten en tratar de anular las elecciones.
López Aliaga perdió simplemente porque hizo una pésima campaña. No se puede pretender ganar una campaña insultando a todo el mundo y haciendo propuestas descabelladas. La radicalización en sus posturas conservadoras también le impidió tener mayor convocatoria. Por todo ello, es una lástima que hoy el Perú tenga como opción a la extrema izquierda radical frente a Keiko Fujimori.
Keiko es ya una experimentada política. Tiene más de treinta años moviéndose en la arena política y va por su cuarta final. Ha sabido mantener el legado político de su padre e incluso aumentar su base electoral, pues en el 2021 obtuvo 1,930,760 votos y en estas últimas elecciones, pese a la mayor dispersión de candidatos, obtuvo 2,877,878 votos. Keiko hizo su campaña concentrada en sus propuestas, sin mirar a sus enemigos. No se distrajo en peleas menores. Redujo sus propuestas a una sola palabra: orden.
Esperemos que en esta ocasión el antifujimorismo no siga afectando los intereses del país solo para satisfacer la mezquindad y miseria moral de algunos que prefieren entregar el Perú a la extrema izquierda radical y delirante por sus odios patológicos arraigados