LA RECTA FINAL DE LAS ELECCIONES PRESIDENCIALES

✍️Héctor Peña

Artículo del Periódico Digital LA SELVA
“VOZ PROPIA”
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Este domingo 07 de junio será la segunda vuelta electoral, y, como es de esperarse, hay mucha expectativa acerca de quién será elegido ese día presidente del Perú. Tanto Keiko Fujimori como Roberto Sánchez deben estar nerviosos e inquietos ante los eventuales resultados que surjan en esa ocasión, y que tendrán un impacto directo en los aspectos políticos y económicos de nuestro país.
No hay duda de que los peruanos vivimos una peligrosa polarización, y los medios de comunicación tienen que ver considerablemente con esta situación, aunque digan que se esmeran en informar veraz y objetivamente. Lo concreto, sin embargo, es comprobar que sus líneas editoriales delatan sus inclinaciones políticas, sea a favor o sea en contra de cualquiera de los dos candidatos presidenciales, quienes vienen exponiendo sus ofertas electorales en movilizaciones y mítines.
Las redes sociales están cargadas de insultos y procacidades por parte de los seguidores de Fuerza Popular y Juntos por el Perú. Los ataques entre ambos bandos se caracterizan por las diatribas más feroces y cretinas en contra de sus adversarios. Es salgo que no debería llamarnos mucho la atención, debido a que son, como pan de cada día, en toda elección. Empero, en los tiempos actuales, esta práctica se ha tornado mucho más perversa y repugnante.
Yo no pertenezco a ningún partido político, ni tampoco soy parte de la llamada prensa caviar. Mis análisis giran en torno a mi perfil como comunicador que emite sus emitiendo juicios valorativos de la manera más objetiva posible, procurando no dejarse arrastrar por conceptos políticos patentemente vinculados con los partidos que hoy pugnan por llegar a la cima del poder.
En ese sentido, puedo decir que la hija de Alberto Fujimori está más cerca que antes de convertirse en la primera presidenta elegida por voto popular. Hay factores que juegan a favor de ella, como el marketing político que proyecta su imagen como la de una mujer de consenso, incapaz de imponer un régimen autoritario y autocrático, como el que caracterizo al de su padre. Podríamos mencionar más factores, pero nos limitamos a destacar los más importantes, los que ha hecho que ella pase al balotaje con casi tres millones de votos.
En lo que concierne a Roberto Sánchez, debemos precisar que la prensa capitalina ha estado y sigue cuestionándolo en forma brutal y sistemática, cuestionamientos que podrán haber tenido últimamente un efecto demoledor en su perfil como político. Es, dicho sea de paso, alguien muy vinculado a Pedro Castillo, y se afirma que, si gana las elecciones, convertirá a nuestra nación en una Cuba o Venezuela, con consecuencias apocalípticas para la economía, seriamente golpeada y debilitada por la inestabilidad política que venimos padeciéndola desde hace 10 años.
Honestamente puedo decir que yo no confío ni en Keiko Fujimori ni en Roberto Sánchez. Muy probablemente mi posición no importe a nadie, pero tengo mis razones para mi escepticismo frente a ambos postulados de gobierno. Mi convicción gobierna mis acciones, orienta mis ideales y fortalece mi perspectiva de desarrollo para el Perú. Esa es mi libertad de acción y de pensar. Es la concreción de mi coherencia personal en cualquier coyuntura.
Insisto en que Keiko puede ganar, aunque nada está dicho. Los errores tácticos tienen que evitarse, sus voceros deben hacer un esfuerzo tal vez obligado en no dar declaraciones impensadas y poco reflexivas ante los periodistas, pues podrán tener consecuencias letales. Keiko siente que el triunfo será suyo esta vez, tiene que convencer a los indecisos y a los que piensan votar en blanco y viciado. Ese núcleo poblacional es clave para abrirle la puerta de Palacio de Gobierno.
Roberto Sánchez, por su parte, está impulsando el vale todo para doblegar a Keiko, y hay sectores que apuestan por él. No sabemos, empero, si todo lo que haga en estos días será más que suficiente para alcanzar la victoria. Los electores tienen la última palabra