Escribe: Dante Bobadilla, Columnista de Diario La Selva

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La izquierda está con la sangre en el ojo. No solo no han ganado cuando ya sentían el triunfo en las manos y se apresuraban a celebrar, sino que quien ha ganado es el peor enemigo de la izquierda: el fujimorismo. La ganadora es Keiko Fujimori, a la que llaman «la hija del dictador», la mujer a la que toda la izquierda en pleno vive odiando, insultando, desprestigiando, acusando, culpando, persiguiendo, allanando, apresando y denigrando.

Keiko Fujimori es ya casi una figura mítica para la izquierda, tan solo porque ella representa todo lo que fue su padre: el sepulturero de la izquierda terrorista y el liquidador del socialismo velasquista. Eso es básicamente. No se vayan a comprar el cuento bobo de la corrupción ni de los «crímenes de lesa humanidad». Corrupción hubo, como en todos los gobiernos e incluso menos. Los $130 millones que le encontraron a Montesinos o los $5 millones que le hallaron a Hermoza Rios no son nada comparados con los miles de millones que se roban los zurdos en el socialismo del siglo XXI. Tampoco se vayan a creer ese cuento idiota de que Fujimori se robó $6,000 millones y es el séptimo presidente más corrupto del mundo. Un cuento ridículo inventado por la mafia caviar para engañar a los incautos y que ya ha sido desmentido varias veces, pero siguen repitiendo porque una vez que arrojas una mentira esta sigue rodando sin parar, y eso lo sabe la izquierda.

Copamiento de las instituciones hubo, como en todos los gobiernos manejados por la mafia caviar, que incluso dieron un golpe de Estado para evitar perder el TC. Compra de medios hubo, como lo vimos durante la dictadura de Vizcarra y su prensa chicha prostituida con publicidad estatal. Crímenes de «lesa humanidad» llama la izquierda a la docena de terroristas muertos a manos del Grupo Colina. Grupo que no fue creado por Fujimori sino por la FFAA antes de que Fujimori llegara al poder. Fue una estrategia de lucha contra el terrorismo copiada a Israel. Consiste en responder cada golpe perpetrado por el terrorismo yendo a buscarlos y ejecutarlos uno por uno como mensaje de que sus actos no quedarán impunes. Así fue como Israel detuvo los ataques terroristas que afectaron a los judíos durante los años 70.

Sea como sea, Fujimori aceptó todas las formas de lucha contra el terrorismo porque el país estaba en ascuas. Dio su respaldo al plan y asumió las consecuencias. A nosotros solo nos toca darle las gracias por haber pacificado al país y acabado con esa maldición.

Pero por supuesto, la izquierda nunca se lo perdonará. Aunque Fujimori detuvo la matanza que llevaba ya una década y le puso fin al terrorismo despiadado, pagó por su osadía. Y no solo él sino que también se lo quieren cobrar a su hija, la «hija del dictador». Yo siempre he manifestado mis reparos a que Fujimori califique como dictador, título que para la izquierda es muy fácil atribuir cuando se trata de sus enemigos. Hasta Merino y Dina resultaron ser dictadores para la izquierda, pero no Maduro, obviamente.

El hecho ahora es que Keiko será la próxima presidente del Perú y eso a la izquierda le sabe a chicharrón quemado. No lo aceptarán. No la dejarán gobernar y ni siquiera asumir. Ya lo verán. Toda la gusanera infecta de la izquierda se hará presente en Lima para las fiestas patrias y tratarán de incendiar la ciudad. Puno ya se declaró en rebeldía. Nos esperan días difíciles. Los que acusaban a Keiko por el «congreso obstruccionista» nos darán una muestra viva de lo que es la izquierda obstruccionista, sabotedora, subversiva y terrorista. Y no descarto lo que dijo Juan Carlos Tafur: la izquierda buscará muertos para culpar a Keiko y ensuciar su mandato. No tengo ninguna duda de eso. Así son esos enfermos de odio.

De FB : Dante Bobadilla